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primero vivo

cada mañana

por asalto los cielos;

primero canto

a la caída

par inconmensurable;

primero bailo

mano en octava

corriendo las cortinas;

 

Por eso es que a estas horas,

se mueve con las pes de pasapié:

bordado por borrón y pasapiezas:

ella le dice que ya duerma:

después no se levanta en la mañana:

entonces le pregunta si no quiere que escriba:

―escribe si quieres ― más que convencida soñolienta:

como la luna que sale una hora tarde cada día.

 

Pero primero vivo y primero canto y primero bailo;

 

si de bailable en parto se ablandan piedras,

ni modo que no patine,

ni modo que mi carnita

—sordomuda, pirimidina—

no se pinte 

de un rosa almeja concha nácar,

alada como la sangre en voz:

semblante que el mediodía aún sabiéndose condenado,

por sobrepoblación o porque apestan mis calcetines:

conocerá hasta donde voy por donde vengo,

en forma de algoritmo barajará las cáscaras de mil bastos:

del archivo en que me estrello con el alma del ciruelo,

el mismísimo que ayer alucinaba mis motivos,

pues no hay mal que al ser sincero con la misma tez de ahora en que aleteaba las muñecas:

 

quizá prediga los bancos de peces,

pero jamás las glorias de la mañana:

como los cactus vivos con sus coronas de flores;

 

presagiará el mi fa sol do la mano,

y sus destinos tejidos en línea,

escritos en código:

 

por Los Números y Los Patrones:

quienes fingiendo ser enemigos,

jugando a la paz y a la guerra:

bien llegan simulando desconciertos,

mas a la espalda se dan la sierra:

museos de la sal mas lo que tenga que ver,

con el mar y con el macho cabrío:

no basta con balar a las baladas,

obligan a balar a los cabrones:

con las hélices del helicóptero,

cortándoles las plumas:

 

nuestra belleza les valen dados

―¿así que son halcones?

a ver si vuelan... ―

 

quizá los cuernos de mensajeros,

pero jamás trompetas de ángel:

así como jamaica el obelisco de nuestras chuparrosas;

 

pues entretanto,

muchas olas que

pasabandas van

 

pacientes como el océano en sol,

sonoras clorhidratos de principios:

no esperan de dos saltos paralelos ionizar la quinta en lumbre

 

cual sábanas para archipielago,

tendieron a flotar como fantasmas:

el dorado en una puerta angosta y la flora del mar sobre la tierra

 

fundida al negro,

con corrimiento:

al rojo;

 

—¡el chofer se durmió!

―entre mas viejo el corazón

mas se cree saber de la vida ―

 

—no es verdad yo venía viendo

el del trailer se metió a la carretera

incluso nos salvó de los dormidos —

—el peor amigo de la vejez

es la mala memoria —

—pero graciosa en su propia luz

toda mujer y todo hombre es una estrella —

—y cada niñez su parpadeo

 

—pero el crecimiento no es lineal

hasta que mero arriba de la gran ola mas alta:

madura sal rosa vuelta grano y serranía

que con el peso,

de pes o de un pez:

nos cierra el telón.

 

―Primer acto: "veintiún hermanos son el mismo siglo".

Segundo acto: "hay un silencio que no se escribe".

Tercer acto: "el agua dura como una piedra hasta que llueve dura". ―

 

—mas sabe el diablo por haber salido al teatro... ―

respiró el coro afuera de la orquesta

 

—...y habremos crecido juntos —

se dice una pareja ya despierta

 

y al ruido y los barullos del público

se suman la pantalla y la bocina:

 

―"Recomendado para ti:

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porque acabas de ver:

 

por asalto los cielos

par inconmensurable

corriendo las cortinas" ―

 

pero primero bailo

primero canto

primero vivo

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