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Dark in Here (2021) - The Mountain Goats

The Mountain Goats se mantuvieron ocupados el año pasado, lanzando dos álbumes nuevos y una colección de canciones de su amplio catálogo grabadas en vivo. Pero su producción prolífica rendiría frutos aún en el segundo año de pandemia: en junio del 2021, la banda presentó al mundo su vigésimo álbum. Grabado la semana después de las sesiones para Getting Into Knives con la asistencia del mismo productor, Matt Ross-Sprang (cuya labor en ámbos álbumes es impecable) en marzo del 2020, Dark in Here es una exploración de las distintas manifestaciones de la oscuridad que habita el mundo —la oscuridad que infligimos, que padecemos, que sentimos que merecemos— por medio de doce canciones que muestran la habilidad y simpatía con la que John Darnielle compone música y narra historias.

A diferencia de los álbumes que la banda sacó durante la década pasada, cuyos estilos varían considerablemente de lanzamiento en lanzamiento, Dark in Here comparte, entendiblemente, muchas características con su predecesor: ambos tienen una calidad sonora deliciosa —cada elemento musical capturado y reproducido con una nitidez y corporeidad sublime—, al igual que un sonido marcadamente más serio y una ejecución y composición más sutil. Pero Dark in Here sí logra establecer una identidad propia: claramente es hermano de Getting Into Knives, mas no su gemelo. Es un álbum definitivamente más oscuro, aunque igualmente logra ser de los más gentiles de su carrera, y hay un peso emocional notable en cada canción. Varias de éstas también devienen en secciones instrumentales que incursionan en el campo del jam, particularmente el frenesí final en “Lizard Suit”. Además, los instrumentos de aliento que estelarizaron el maravilloso Goths (2017) y habían estado mayormente ausente en los más recientes lanzamientos de la banda regresan y Darnielle los emplea con proeza, enalteciendo la emotividad de las canciones donde aparecen: la fragilidad ocasionada por el temor presente en “To the Headless Horseman” llega a niveles cautivantes gracias al uso del clarinete, mientras que la flauta transversa ayuda a cerrar el álbum con una certeza de dulzura y dicha incluso frente a la desesperanza cuando aparece al final del cierre, “Let Me Bathe in Demonic Light”.

Esa combinación de seriedad y gentileza presente en la música complementa de forma idónea el contenido de las letras del álbum, ya que los encuentros con la oscuridad pueden ser violentos o calmos, y sus efectos en los personajes son variados. De forma general, un principio de simpatía y franqueza —el acercamiento a la escritura que define a Darnielle— une a las narrativas de Dark in Here, sin importar cuán distintas sean las situaciones que contienen. Darnielle nos convierte en testigos de grandes tragedias —como en “Before I Got There”, en la que presenciamos la desdicha del narrador cuando llega al templo cuyo deber era proteger y lo encuentra en ruinas, sus habitantes asesinados— y desdichas mundanas —el distanciamiento social del narrador de “Lizard Suit” que lo ha llevado a considerarse inhumano. Sin embargo, también nos permite presenciar el otro lado de la moneda, aquellos que disfrutan crear oscuridad para otrxs, como es el caso en la gozosa “The New Hydra Collection”, en la cual un científico (¿loco?) se regocija en la creación de un monstruo y la destrucción que ocasionará. Fundamentalmente, la oscuridad siempre estará presente en algún lado (“it’s high-noon somewhere / it’s dark in here”) o en algún momento (“you blazed like torches / it’s dark in here”) (“Dark in Here”); pero de igual forma, a pesar de la oscuridad, o gracias a ella, hay dicha, lo cual parece ser el mensaje central de Dark in Here, el cual Darnielle expresa de forma sucinta y conmovedora en “When a Powerful Animal Comes”: “life is short, and life is hard, and life is sweet”.

A 30 años de su formación, sería imposible que The Mountain Goats lanzaran un álbum mediocre, mucho menos malo, pero es increíble atestiguar cómo siguen creando grandes cosas, llenas de compasión y hechas con amor y dedicación. Dark in Here no será una reinvención del sonido o el concepto de Darnielle y compañía, pero como una manifestación más de la música juguetona, conmovedora, encantadora y brillante que el proyecto lleva tres décadas entregando sobresale por entre la decena de álbumes que conforman su discografía como uno de los logros de su historia, un hito gentil y modesto y oscuro.


Canciones favoritas: “The New Hydra Collection”, “The Slow Parts on Death Metal Albums”, “Let Me Bathe in Demonic Light”

Menos preferidas: “The Destruction of the Kola Superdeep Borehole Tower”, “Before I Got There”


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