De Lille a Marsella

El fútbol francés ha tenido un par de décadas extrañas. Ha pasado por largas dinastías así como repuntes sorpresa de los equipos más pequeños. Aun los equipos más poderosos saben que, en cualquier momento, puede llegar otro y arrebatarles lo que ellos le arrebataron a los soberanos anteriores. Es un juego de constantes sorpresas y muchísimo movimiento en la tabla. Los largos reinados son abruptamente interrumpidos por equipos pequeños, pero bien organizados, que en más de una ocasión logran asaltar el castillo y hacerse con el botín. En ligas no es inaudito que los grandes sigan reinando, con el apoyo financiero que reciben y la francamente preocupante pasión de sus hinchas, pero en torneos cortos y de eliminación directa estos leviatanes suelen sucumbir ante el peso de su propia soberbia y es común que ni se acerquen a la final. Esto explica los resultados del torneo más reciente en donde ni The Look, ni The Bay, ni Reservoir, ni Love Letters, ni Old Skool llegaron a semis.


¿Qué fue de estos gigantes y en qué momento perdieron su brillo a lo largo del torneo? ¿Quiénes pudieron con ellos? ¿Acaso estos desconocidos, que terminarían por llevarse la victoria, recibieron alguna ayuda desde las esferas más altas de la federación francesa? Esto no es Italia en el 2006. O no tendría por qué serlo. Hay que analizar, entonces, el desempeño de los grandes ya mencionados y de los que usurparon el trono.


The Look; uno de los grandes favoritos del público, tanto francés como internacional. Sin duda ha tenido un dominio envidiable desde su llegada en el 2011, sobreviviendo tres discos posteriores que se presentaron con diversos oponentes que parecían amenazar su supremacía. Y aunque terminó como segunda de grupo no parecía que iba a tener mucho problema en llegar, al menos, a cuartos. Pero tan pronto salió de la fase de grupos cayó en la primera ronda ante uno de los contrincantes más nuevos, contrincante que se llevó la de bronce al final del torneo. Y es que, además, la inclusión de este participante levantó mucha polémica, ya que, técnicamente, son dos fusionados en uno. Tal es el caso de Wedding/Whitsand Bay. “¿Por qué ellos sí pudieron inscribirse como uno solo y no The English Riviera y We Broke Free?” Preguntan furiosos los fieles seguidores de The Look, después de perder un partido que daban por ganado. Ah, pero cuando Wedding/Whitsand Bay le arrebató el primer lugar de grupo a Reservoir (histórica némesis de The Look) ahí sí no dijeron nada. Si The Look se hubiera puesto las pilas desde la fase de grupos y no hubiera perdido con Back On The Motorway no habría tenido este problema. Tal vez sí haya sido algo injusta la fusión de los dos miembros del disco más reciente, pero incluso si Whitsand Bay hubiera participado sola lo más probable es que de cualquier forma le habría ganado a The Look.


The Bay, otra de las favoritas del público y otro pilar de English Riviera, perdió en un clásico de clásicos al enfrentarse en octavos a Reservoir, otra favorita. Llama la atención que no hay ni una sola de English Riviera dentro de las cuatro primeras. Esto se debe, probablemente, a que este disco siempre se ha destacado más como una unidad que como un equipo promedio con un par de personajes sobresalientes (como sucede con Pip Paine (Pay The £5000 You Owe, donde no hay mucho más allá de This Could Be Beautiful [It Is] y You Could Easily Have Me). Si bien The Bay es de las mejores y más reconocidas de English Riviera, Reservoir es la líder de Love Letters (junto con la canción que titula el disco) así que cualquiera de las dos pudo haber pasado a la siguiente ronda merecidamente. Pero esto no explica que Reservoir haya sido derrotada en cuartos por Mick Slow, la cual es, a simple vista, sólo una más de Summer 08.


Mucho se puede aprender de la derrota de Reservoir ante Mick Slow “¿Mick Slow?” Se preguntaron muchos al verla en semis, disputando un lugar en la final. Para entender el gran desempeño de participantes como Mick Slow o My House se puede tomar como ejemplo a una que quedó eliminada en la primera ronda pero que, tomando en cuenta su tamaño en comparación con las demás, hizo un gran torneo. En la primera escucha, Lying Low no parece destacar, al menos no como lo hacen canciones como The Bay o The Look, pero con el tiempo encuentra una manera extraña de adherirse. Lo mismo con Mick Slow, My House y la otra finalista, I’m Aquarius.


No es el Metronomy que pone a bailar; es el de la producción oscura y las letras simples y crípticas. He ahí la peculiar cualidad de las canciones de Metronomy; retratan la fiesta, así como sus estragos; la excitación inicial del engaño y sus cataclísmicas consecuencias emocionales; por cada canción sobre una utópica playa y promesas de placer hay una contraparte más lenta, más perversa, que castiga la satisfacción del deseo. En esta dualidad existen las participantes: o son fáciles de digerir y bailables, o son virtuales desconocidas e insoportablemente crudas.


Puede que no haya un conjunto tan siniestro como el de Summer 08. Los primeros cinco equipos mienten; dan un falso sentido de seguridad en la pista. Son como ese pez de las profundidades; el que zangolotea una luz desde una protuberancia de su frente, con la que atrae a alguna presa, para después revelarse como un inmundo monstruo de afilados dientes y devorarlas. La segunda mitad del disco son las fauces. Y no hay dos equipos más voraces que Mick Slow y My House. En realidad, esta debió haber sido la final, pero se adelantó en semis. Hay quejas que aseguran que el rendimiento de estas participantes está severamente afectado por estupefacientes (rastros de THC y CBD se encontraron en su sangre) pero, aun si estas declaraciones fueran ciertas, hay poco que se puede hacer ante esta dupla, que además vienen una detrás de la otra.


Cualquier queja por los resultados debe ser reportada ante la federación, ubicada en el baño de una casa de verano en Cuernavaca, y el reclamo debe ser presentado antes del verano del 2017. Después de esta fecha la ventanilla se cerrará permanentemente.



24 vistas0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo

Balada