• Mathias Ball Escamilla

“Do you believe in heaven like you believed in me?”

Actualizado: 27 de may de 2020

Duelo y ternura en Psychopomp de Japanese Breakfast


Desde el 2016 he hecho un esfuerzo mucho más intenso por encontrar artistas con carreras jóvenes, para poder apreciar de forma más cercana su crecimiento y evolución. Una de ellas, que en muy poco tiempo se ha vuelto de mis artistas favoritas, es Japanese Breakfast, el proyecto solista de la guitarrista y vocalista coreana-estadounidense Michelle Zauner. La descubrí en el 2017 con su segundo álbum, Soft Sounds from Another Planet (2017), que inmediatamente me fascinó debido a su letra cautivadora y su música increíble y variada; aunque las canciones no salen de los confines del indie rock, cada una tiene un sonido y un espíritu distintos. Hoy sin embargo, quiero hablar de su primer álbum, un trabajo brillante y breve del que inicialmente no fui fanático, pero que logré apreciar completamente después de abrir mi mente a las diferencias estilísticas entre Soft Sounds y él.

El 2016 fue el año en el que la carrera musical de Zauner realmente despegó, ya que lanzó su primer álbum como Japanese Breakfast, primero localmente en Estados Unidos a través de la pequeña disquera independiente Yellow K Records, y más tarde en el año a nivel internacional gracias a la más grande Dead Oceans. Para ese momento Zauner llevaba más de una década —empezó a tocar a los 16— formándose como música, desarrollando la sensibilidad y la habilidad artística que le traería tanto éxito como Japanese Breakfast, lo cual le permitiría desarrollar más proyectos en diferentes medios, en los que ha trabajado los últimos tres años: el primero, Little Girl, Big Spoon, lo comenzó en su adolescencia y consistía sólo en su voz y su guitarra. En la universidad formó la banda de indie pop Post Post con compañeras suyas; tras concluir sus estudios y mudarse a Philadelphia fue parte de Little Big League, con quienes tuvo quizás el mayor éxito, lanzando un álbum en 2014, poco antes de que la banda se separara [1].

Ese mismo año diagnosticaron a su mamá, Chong-mi, con cáncer y Zauner regresó a Oregon para ayudar con su cuidado. Fue durante este periodo, debido a la experiencia con su mamá, que nació Japanese Breakfast, como expresó en una entrevista con Teen Vogue: “Me mudé de regreso a Oregon para cuidarla, y puse en pausa indefinida a la banda [Little Big League]. Desafortunadamente ella falleció, y mientras yo seguía en Oregon, ayudando con la casa y fungiendo como sistema de apoyo para mi papá, la única forma en la que iba a tener algo sólo para mí es si hacía mi propio álbum. Así que encontré el tiempo para hacer eso. Así es cómo hice Psychopomp [su debut como Japanese Breakfast]” [2]. Sin embargo, antes de eso Zauner publicó dos EPs en el 2014, influenciados también por la situación con su madre. El primero, Where Is My Great Big Feeling? surgió como parte de un proyecto de composición rápida con un grupo de artistas con las que había tocado (entre ellas Florist, Frankie Cosmos y Eskimeaux [ahora conocida como Gabby’s World]) y las canciones que contiene son, entendiblemente, más como demos. En esta tanda de canciones aparece por primera vez “Heft”, la séptima pista de Psychopomp, en una versión muy básica. Meses más tarde sale con American Sound, un EP mucho más refinado en términos tanto de composición como de grabación (aunque todavía es bastante lo-fi); “The Woman That Loves You”, “Jane Cum” y “Triple 7” aparecen en forma casi idéntica a sus versiones finales en Psychopomp; también aparecen dos canciones que saldrían en su segundo álbum, en el 2017, que al igual que en el caso de “Heft” son versiones aún muy básicas.

Psychopomp me parece un álbum particularmente brillante porque todos los elementos que lo componen ayudan a la creación y consolidación de su concepto central. Principalmente es el producto de un luto, un proyecto creativo no sólo para lidiar con la muerte de su mamá, sino también para celebrar su relación y el amor que sentían la una por la otra. Ése es el hilo que atraviesa cada elemento del álbum e incluso se refleja en dos aspectos no musicales: el título y la portada. La palabra psychopomp (del griego psychopompós) se refiere a las criaturas que en la mitología o la religión tienen la tarea de guiar las almas de lxs muertxs; su uso en el título del álbum podría reflejar el deseo de Zauner por que su madre reciba ayuda para encontrar su lugar de descanso, una muestra del amor y el cuidado de la hija a su madre que continúa aun después de la muerte. En cualquier caso, la carga simbólica de la palabra se transfiere al resto del álbum, y a la vez la ternura que transmiten la música y la letra altera la percepción de la palabra, convirtiendo al psicopompo en un agente impulsado por el amor y no por el deber.

Asimismo, la portada de Psychopomp, al igual que la de los dos EPs que lo preceden, es una fotografía de la madre de Zauner en su juventud; en este caso parece remontar más en el pasado, a su adolescencia en Corea. En la fotografía aparecen dos chicas, Chong-mi y (probablemente) una amiga suya; aunque ambas aparecen en primer plano y mirando hacia la cámara, la mirada se enfoca en la madre de Zauner: mientras que su amiga se encuentra inclinándose hacia atrás, tapándose la boca riente con la mano, Chong-mi parece estar avanzando hacia la cámara, con su mano extendida, intentando alcanzar lo que esté del otro lado (originalmente quien haya tomado la foto, pero en el contexto de Psychopomp, ¿podría ser Zauner?); su sonrisa es menos pronunciada, pero su expresión comunica ternura y cariño. En el fondo las tejas de un techo bifurcan en diagonal la imagen: la sección inferior, mayormente ocupada por los cuerpos de las chicas, contiene el edificio, cuya superficie aparece completamente negro, en sombras; en la sección superior un cielo azul y despejado enmarca las cabezas y los cabellos alborotados de las dos chicas. Quizás esta división en la imagen también conlleva un sentido simbólico, la división entre lo terrenal y lo celestial, entre el cuerpo y el alma, lo mortal y lo inmortal. Sin tomar en cuenta este aspecto simbólico, la nostalgia que provoca la portada —tanto por la vestimenta y los peinados anticuados de las chicas como por las características físicas en sí de la foto— es la primera prueba de la música del álbum, ya que el sonido de Psychopomp intenta resonar con la portada y crear un efecto similar. La estética dream pop de las canciones fomenta el sentimiento de nostalgia y crea una atmósfera idónea para sumergirse en algo inmaterial como un sueño o una memoria que ni siquiera nos pertenece. El estilo de producción también ayuda en este aspecto, creando un lazo técnico con la fotografía de la portada que también provoca una idea del pasado.

Ahora bien, en la letra es donde se aprecian de forma más clara los sentimientos de Zauner respecto a la muerte de su madre; incluso las canciones que no tratan directamente ese tema transmiten sentimientos similares: ternura, miedo, dolor, todos entremezclados. Para terminar este texto me enfocaré en las tres canciones de Psychopomp en las que más se aprecia el proceso de duelo. “In Heaven”, la primera canción del disco, lidia con las consecuencias directas que tiene la muerte de alguien en sus seres queridos: la letra inicia con el comportamiento del perro de la familia ante la muerte de Chong-mi (“The dog’s confused / She just paces around all day / She’s sniffing at your empty room”), lo cual se me hace un detalle muy tierno y devastador, antes de pasar a cómo Zauner tiene que lidiar con ese mismo vacío. El concepto central de la canción es la creencia, tanto en un sentido de fe (creer en algo) como de confianza (creer en alguien), y Zauner lo expresa de forma hermosa con el coro con una pregunta dirigida a su madre: “Oh, do you believe in heaven? / Like you believed in me”. Es una forma para que ella encuentre calma a pesar de la muerte de su madre: si el amor de Chong-mi por su hija es igual a su creencia en la idea del Cielo, entonces todo estará bien. Una nota de sintetizador prolongada hace la transición a la siguiente canción, “The Woman That Loves You”, que a diferencia de la primera se enfoca en experiencias del pasado. Aquí la voz narrativa del principio, el primer verso y coro, parecen pertenecerle a su madre, reprochando los actos de su hija que la han avergonzado y pidiéndole que sea más consciente al respecto: “Don’t you think? Don’t you think / You should do as little harm as you can / To the woman that loves you?”; para la repetición del coro Zauner omite el primer verso y parece que está repitiendo las palabras de su mamá al aire, como un consejo agridulce.

Me saltaré la tercera canción, “Rugged Country”, pero pararé brevemente en la cuarta aunque al igual que la anterior no trate la relación de Zauner y su madre. “Everybody Wants to Love You” representa el momento más alegre del álbum, no sólo en términos de la letra sino del sonido, y crea un contraste enorme con la pista que le sigue: “Psychopomp”, la primera instrumental del disco y además la pista más breve. Comienza con un burbujeo electrónico —que si no fuera por la producción, igual y se sentiría sonoramente fuera de lugar— al que se le unen primero sintetizadores sutiles, un beat simple y lento y, finalmente, una guitarra, tocando acordes prolongados. Todos los elementos lentamente se van desvaneciendo y le dan lugar a una voz, la de un fantasma reconfortante: una grabación de Chong-mi, del tiempo de su enfermedad, diciéndole a su hija “Gwaenchanh-a, gwaenchanh-a (algo así como “todo estará bien” en coreano). It’s ok, sweetheart. Don’t cry. I love you”. Es un instante desgarrador, el centro emotivo del álbum, balanceándose con “In Heaven” en un extremo y “Triple 7” (que, aunque no trata el tema del duelo, es una canción emocionalmente pesada) en el otro.

Como ya dije, todos los elementos del álbum funcionan de forma excelente para crear la atmósfera perfecta para transmitir la ternura y el dolor que devienen de la muerte de la madre de Zauner. Es un tema que, entendiblemente, todavía es de suma importancia para Zauner, quien, a su vez, lo ha manifestado en su arte al tratar su ascendencia surcoreana y la cultura de ese país, un lazo íntimo con su madre. En el video musical —cabe mencionar que ha dirigido todos sus videos musicales, además de algunos para artistxs amigxs— de “Everybody Wants to Love You” homenajea su cultura coreana y, quizás más importante, actualmente se encuentra escribiendo un libro autobiográfico titulado Crying in H Mart, que surgió de un texto suyo que publicó The New Yorker en el que habla de cómo la preparación de platillos coreanos le han permitido sentirse cerca de su madre y de su cultura. El duelo que plasmó inicialmente en sus dos EPs del 2014 y después en Psychopomp, donde logra transmitir tanto la alegría de su relación con su madre como el dolor de perderla de forma hermosa, es un proceso que continúa atravesando la obra de Zauner, una obra verdaderamente conmovedora.

[1] http://www.eugeneweekly.com/2017/09/21/soft-sounds/

[2] https://www.teenvogue.com/story/japanese-breakfast-songwriter-empowering-everyone-overcome

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