• Mariana Sánchez

Entrevista a Andrés Volkov "a la Mariana".

Disclaimer: A lo largo del texto, irán encontrando pequeños fragmentos de audio; algunos fueron colocados a manera de cita, y otros con la intención de inmiscuir al lector en lo que fue la experiencia completa de la entrevista que, en lo personal, fue muy divertido. También les recomiendo pasar a leer la entrevista redactada por el otro entrevistador, Alex, que les podrá dar una perspectiva todavía más amplia. Disfruten la función.





Llegué a casa de Andrés unos minutos después de la hora acordada, y Alex y él bajaron a abrirme la puerta algo apurados porque los había agarrado a la mitad de un partido de Fifa; subimos de nuevo y me pidieron que los esperara a que terminaran ese partido. Mientras tanto, entre los tres íbamos compartiendo ideas de cómo iba a ser el formato de la entrevista, de cómo lo íbamos a escribir, etc., además de que Andrés me empezó a enseñar a otros artistas a los que podría entrevistar en un futuro. -¿Tienes café?- le pregunté una vez

que terminaron. Alex dijo que a él tampoco le caería mal una taza, por lo que bajamos a la cocina donde platicamos otro rato sobre cualquier cosa.

Cuando ya los tres teníamos nuestras tazas, pasamos a la sala para finalmente empezar la entrevista.


     



Parafraseando un poco, Andrés Volkov se presenta a él mismo como un joven de 22 años, mexicano, viviendo en NY, al que le gusta escribir canciones y sacó su primera canción en 2018; actualmente está probando un nuevo esquema de lanzamiento de contenido original, publicando nuevo material una vez al mes empezando en 2020, y le gusta probar muchos géneros. 

   

 Esto último nos da pie a una de nuestras preguntas -no la primera de nuestro plan, cosa que pareció causarle mucho conflicto a Alex-, con la que queríamos saber si hay algún género con el que no ha interactuado mucho, pero que le gustaría probar. Andrés entonces nos dijo que considera que en su “repertorio” existen tres líneas distintas: lo que ya sacó al público, lo que tiene grabado y lo que está componiendo o creando actualmente. Por un lado, entonces, la primera línea, que dice él que es el porcentaje más bajo de sus canciones, gira en torno a los géneros folk, bolero, indie, e incluso ritmos africanos, todos con base de rock; por otro lado, lo que ya está grabado, que planea sacar en los próximos meses, lo describe más bajo la influencia del folklore latinoamericano o mexicano; finalmente, nos platica que con su última línea ha estado jugando con música más “experimental”, en el sentido de que está empezando a hacer uso de instrumentos virtuales, sintetizadores, loops, etc., jugando con las estructuras, usando letras más provocadoras, además de que cada vez va aplicando más teoría jazzística a su música. 

     Con base en esto, y basados en los conocimientos previos que adquirimos por fuentes que no podemos compartir con el público, quisimos indagar en cómo a él, habiendo vivido en muchas partes del mundo, estudiado en muchas escuelas y, por lo tanto, vivido muchísimas experiencias, le afectó todo esto en su carrera musical, intentando pensar en cómo comenzó y en dónde se encuentra actualmente. Nos hizo entonces una especie de cronología sintetizada -o no tanto-, que yo aquí intentaré poner como si se tratara de un borrador para su página de Wikipedia (Andrés, tienes permiso de usarlo): la historia comienza entre el 2012 y el 2013, cuando el joven, apenas adolescente, empezaba a escribir canciones para sus bandas de secundaria; sobre éstas, nos cuenta que eran básicamente letras en inglés y para bandas de rock (en las que, dato curioso, también participó nuestro otro entrevistador, Alex). Alrededor de esta misma época, escribió su primera canción en español para el Rola tu Rola en Six Flags, que dice que fue la primera vez que realmente le llamó la atención la composición de canciones. 

     En 2014 se fue a estudiar a Italia, y retomó la composición porque tenía una novia y, al

no saber qué más regalarle, le empezó a escribir canciones; éstas eran, por supuesto, muy cursis y de amor adolescente.

Sin alejarnos mucho de esa misma línea temporal, en el 2015 comenzó una banda de funk con sus compañeros de allá, y éste lo marca como un parteaguas en su carrera, ya que, aunque por un lado volvió a escribir canciones en inglés, también comenzó a escuchar géneros -funk y música latinoamericana- y artistas -Funkadelic, Parliment, SotoMayor, Natalia Lafourcade, etc.- que influirían profundamente en lo que hoy escuchamos en las plataformas.

     En el 2016 regresa a la Ciudad de México y decide entrar a estudiar música; en paralelo, el joven de 18 años estaba pasando por una etapa de desamor, y nos cuenta que con el corazón partido fue cuando más canciones escribió:            




Unos meses después comienza a conseguir más recintos para presentar sus canciones, además de que continúa escribiendo más y jugando con las ya existentes; además, nos cuenta que comenzó a tener clases de teoría -específicamente, armonía del jazz-, lo cual decidió aplicar en lo que escribía: “Tal como te puedo decir que hice un chingo [a partir de aquí, una disculpa por el vocabulario altisonante] de canciones para mi ex, también hay la intersección del temario de armonía y teoría de jazz [...] lo que estudiaba intentaba implementarlo para que no se me olvidara.”

     Hacia la segunda mitad del 2017 decide aplicar a universidades en EUA e ingresa a la carrera de canto en jazz (y antropología, no etnomusicología) en NY. En esta etapa, ya más cercana a la actualidad, comenzó un proceso importantísimo que fue el de grabar sus canciones: 

“Durante 6 meses planeé muy meticulosamente un álbum que eran 9 o 10 canciones, y yo no tenía ni la menor idea de cómo chingados grabar, y empecé a tener conciertos para grabar ese álbum. Un día [inserte anécdota larguísima que luego le podrán pedir que les cuente] me encontré a un amigo [sigue la anécdota] y él me dijo: “Ahh, pues conozco a estos batos, y ellos son recién salidos del SAE, y ps quieren tener clientes a quien grabarles música, y te cobran un disco baratísimo.” [sigue] Quité unas cuantas canciones porque no me alcanzaba para la cosa original, [...] junté a mis amigos músicos, [también pregunten por esta parte], y al final me tardé como año y medio en sacar esas canciones, las grabé en junio del 2018.”

      Finalmente, en la actualidad se sitúa a él mismo como solista “superpuesto” (Andrés y la banda, como la banda) con bandas  provisionales, debido a que por el momento se encuentra orbitando constantemente entre NY y la CDMX; por un lado, nos contó que le agrada la banda porque le gusta la improvisación y el trabajo con gente que se especializa en su instrumento, pero por otro lado dice que ha comenzado a hacer uso de los loops como una especie de versión reducida de eso, y por ahora lo “más económicamente viable” por sus proyectos a corto plazo, entre los que se encuentra una gira en el centro de México en verano (y pues... por su situación de músico... digamos... emergente).

     Ahora continúa experimentando cada vez más con varios recursos inspirado en gran parte por artistas como Marc Rebillet, quien también ha tenido una influencia en la imagen que ha decidido dar a su público (para mucho más detalle sobre esta parte, véase la entrevista de Alex); mientras tanto, el joven Trotsky continúa sacando música y, como anunció en un principio, planea seguir haciéndolo, incluso cada vez con mayor frecuencia. Nos dice que “hay que perderle el respeto a Spotify y a YouTube [dudé mucho si poner esta parte, pero ps qué es lo peor que puede pasar] a sacar cosas [...] perderle el respeto y el miedo”, porque “nunca sabes cuál versión es la que más le va a gustar a la gente.” Nos

confesó además que, tras haber stalkeado las estadísticas de varias bandas, se dio cuenta de algo:


     Sin embargo, Andrés nos llegó recientemente con las nuevas de un nuevo lanzamiento, un EP bajo el nombre (Des)Ilusión, que incluye 3 canciones ya bastante conocidas por sus seguidores antiguos (o séase, sus amigos y familia <3) y un interludio. Sobre éste nos contó que decidió sacarlas todas juntas porque, aunque en un principio tenía la idea de sacar “Beso Maldito” como sencillo, se dio cuenta de que podría sacar las 4 juntas y plantearlas como una idea en conjunto:

“Con (Des)ilusión es un poco la combinación de “desilusión” e “ilusión”. [...] Todas tienen algo que ver con una persona en mi vida, o la relación de alguien cercano a mí, y todas son momentos [...]. En “Mal Tercio”, me gustaba una persona y me daba mucha pena hablarle; “Conflicto de Interés” era otra persona que ps fue muy jodido porque me dejó plantado en un lugar y como que fue grosera, y también habla de una relación de alguien de mi familia; y “Beso Maldito” es una canción que escribí como a las 3 de la mañana [...] Y todas tienen esta parte de ilusión que vas conociendo a alguien y dices “Ahh, qué chido” y te construyes una imagen, y se rompe esa imagen bastante rápidamente en esos tres casos. [...] Todas eran como esta idea juvenil de “Ahhh, ps chance y funciona con esta chava” y no funciona y estás triste y escribes una canción por esto. Y esas cuatro canciones son así; o sea, fueron momentos así.”

     Antes de cerrar la entrevista hubo un pequeño -no tan pequeño- intermedio en el que a los dos chavos se les antojó ponerse a hablar de fútbol; al principio me pareció francamente innecesario –todavía un poco-, pero creo que valió la pena porque Andrés nos sorprendió al demostrar una pasión, si no mayor a la que le dedica a la música, definitivamente equiparable. Aquí les dejo unos fragmentos (de antemano una disculpa por mis risas

estruendosas) y, de nuevo, si quieren tener más detalles de esta sección, vayan a la versión de Alex. 

Finalmente, le preguntamos cuál considera él que es la canción suya más significativa para sí mismo, o que mejor lo representa, y tras mencionar 4 canciones que no fueron la que viene a continuación, soltó casi sin pensarlo el nombre de “Girasoles”; una última canción que escucharía antes de morir, “Zombie”, de Fela Kuti.

     Después aconteció otro rato de plática que empezó en una comparación entre “Uprising” de Muse y “Ni tú ni nadie” de Moenia, y teorías de conspiración de quién copió a quién, seguida por discusiones sobre los mejores goles de jugadores del Barça –o algo así-, y luego ver compilaciones de los mejores goles de Messi. Luego me llevaron a mi casita y ellos se fueron a jugar todos uniformaditos, pero ésa ya es otra historia.



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