I THOUGHT THE OLD LADY DROPPED INTO THE OCEAN



Mes con mes, el mundo se enreda cada vez más. Curiosamente, de entre las tantas cosas que me podrían preocupar, me he encontrado con que las últimas noches no puedo dormir sin antes checar el Instagram de Britney Spears. No me la creo. De sus publicaciones paso a buscar sus entrevistas en YouTube. Entre fotos del antes y el después me encontré con una que me aterrorizó. En la portada del artículo (publicado en 2016) se lee: la fotografía más triste de Britney Spears cumple hoy 11 años. Una vez que le di click no hubo vuelta atrás, la escena se me quedó grabada y es que, en ese entonces, Britney tenía mi edad. Mi empatía empezó a desprenderse en historias. Me di cuenta de lo mucho que me ha acompañado su música a lo largo de mi vida sin exigencia alguna.

Estos fragmentos son un insomnio que sólo pudo haber tenido lugar en un año como el 2021.


Slave 4 u!

La insinuación al orgasmo les entraba por el ombligo, se resbalaba con en el primer ‘oh baby baby’ y se caía hasta las rodillas previamente católicas. La puerta del salón se cerraba y por una ventanilla diminuta se alcanzaba a ver a Laura corriendo a poner el celular sobre la banca. Ya lo tenían bien ensayado: Lau, junto con Dani, sentaba a Frida en la silla del centro y le daban play a la primera canción. Reían nerviosas. Lau fue siempre la primera en cantar; entrada la tercera frase, sus calcetas blancas desnudaban sus piernas de popotitos y ella las alargaba brincoteando alrededor del cuerpo de Frida. ¡Cómo le gustaba arquear su espalda y azotar su melena! En ese tour imaginario no importaba que su cabello no fuera tan güero como el de Britney, valía más que fueran casi del mismo largo a primera vista. El juego nunca era tratar de parecerse físicamente a ella, sino de desafiar a quien se le cacheteaba con el latigazo dado con las puntas del pelo. Dani la ayudaba a completar el show acariciando los hombros de Frida, le gustaba hacerle de backup dancer. La rutina seguía y en el mismo minuto ambas se quitaban el chaleco para abrirse las blusas. Se dejaban caer y le daban vueltas a Frida. El coro lo cantaban las tres juntas. Al final, a la hora del receso, Laura era la única que no se volvía a poner el uniforme para salir al pasillo. A nosotras aún nos daba pena mostrarnos casi traslúcidas. Sólo Laura se sabía mujer.



Baby can’t u see?

La vi entrar de reojo. Olía a sudor y cargaba con un brazo a su niño. Ambos mascullaban vocales. Todas la observamos mientras buscaba un lugar dónde sentarse. La pareja junto a mí fue la primera en señalarla. Susurraron que aquella que entraba era la novia de los Estados Unidos. Se sentó pegada a la orilla, los fotógrafos llegaron a ella en un instante. Abrazó más fuerte a su nene. No traía nada con qué esconderse. Su ropa era poca y el restaurante se abría al exterior para volverse pecera. Sarita empezó a preguntarme por los flashes. Bajé la vista; mi hija había aprovechado mi distracción y eructaba ya su malteada de chocolate. Vi las cámaras apuntando hacia acá y jalé la silla para esconder su carita. ¿Será que tanta luz le dañará la vista? La mujer pensó lo mismo y también acomodó a su pequeño para que fuera la espalda la que recibiera los gestos que les arrebataban las imágenes. Sarita empezó a patear la mesa. ‘Mommy?’. Sentí su miedo. La mujer no dejaba de llorar, hacía penosos pucheros. Se veía cansada, su vista era un vaivén que iba de la ventana a su hijo. La vi buscarle la mirada a los hombres que la acechaban, pero era un ventarrón de aparatos, el de la calle. Sarita se retorció dentro de la silla. Quería salir. ‘Mommy!’ La mujer la volteó a ver. Sus labios se empezaron a deformar. ¿Nos estaba sonriendo?


En lo primero que pensé cuando la vi fue en mis bubis. Hace mucho no las tocaba, más bien, hace poco entendí que se podían tocar. Antes sólo existían colgando (¿protegiendo las costillas?). A Lily la señalaron en educación física porque le rebotaban y los niños metieron pelotas de plástico bajo sus chamarras para burlarse. Esa mujer tenía mi edad cuando usó el top blanco en los premios, cuando la hicieron sentir avergonzada. ‘You are too young’. Mamá me prohibió maquillarme como ella, y es que su cuerpo se veía tan hermoso lleno de brillantina… también le caía del cabello. Era mágico. Que fea se ve ahora. ¿Será treintona? Seguro por eso la dejó JT. De cerca tiene la piel bien rota.


Me against the music:

Oh, baby, i am sorry.

was i too rough? was my grip unmotherly?

you may be right,

i am sharp-made.

something keeps falling on your precious hair

it makes it wet; mommy makes it dry

they are my years of work baby,

my years of life that cry and cry and cry.

do not look for help in the others

they are not real

they are stuffed

they have only desire for my womb

for my spit

for yours and mine deadly howls

oh, baby baby

i am so sorry

if i could show you the trees that saw me off

my dances and my albino python

if i could lay you next to my toys

yes, i almost dropped you

splashed your tiny head

broke your back

broke your breath

are we home now?

are we alone?

oh baby

i just

i just wanted to sing

oh baby

how was i supposed to know?

but i want more

more of you

do not worry

we shan’t be alone.

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