Los 50 álbumes favoritos de Cluster 2010-2019, parte 10

Actualizado: 26 de may de 2020


Superchunk // I Hate Music (2013)

por Mathias Ball Escamilla

La portada y el título de un álbum son la carta de presentación para un oyente potencial y, si eligen morder el cebo, probablemente moldearán sus expectativas de la música. El décimo álbum de Superchunk da señales mixtas: ¿el título? I Hate Music (escrito en colores brillantes y una tipografía juguetona; ¿la portada? Una fotografía en blanco y negro de un parque cubierto de nieve. Pero la música es soleada y alegre; claramente no es la creación de odiadores de la música. Entonces, ¿qué da? En cuanto prestas atención bien a la letra de “Me & You & Jackie Mittoo” es que te das cuenta de qué va el asunto y realmente cambia todo: “I hate music – what is it worth? / I can’t bring you back to this earth”. El álbum trata sobre la creciente inevitabilidad de la muerte conforme envejecemos (inspirado por la muerte de un amigo cercano de la banda) pero también todo lo bueno y bello que aún sucede y podemos hacer a pesar de esos sucesos; sobre cómo seguimos amando la música aunque no pueda cambiar lo malo y por ello también la odiemos un poquito. Allí es donde yace lo brillante de I Hate Music, en cómo logra transmitir esa unión de felicidad desenfrenada con una tristeza insuperable, sin llegar a ser demasiado dulce o deprimente. Es un retrato realista y conmovedor y me impacta profundamente cada vez que lo escucho.



Bring Me the Horizon // Sempiternal (2013)

por Luis Casillas

No lo digo yo, lo dice Kerrang. Lo dicen todos los que hayan tenido el placer de apreciar este álbum y sean fanáticos del género. Los originarios de Sheffield este 2019 llegaron por fin a un status de banda que llena estadios, cierra festivales y se codea con los grandes en Lollapalooza. Si bien las producciones anteriores de BMTH tienen mucho mérito, la llegada de Jordan Fish a la banda en este álbum lo cambió todo. Sus habilidades en el sintetizador, las percusiones, y por supuesto su voz en los coros, le dieron un giro a BMTH que los catapultaría a ser los reyes del género. El disco con las mejores letras, los mejores coros, la mejor energía. Sea quien sea que escuche este álbum con detalle, encontrará una letra que le llega hasta lo más hondo de su ser. Pocas producciones en esta década como Sempiternal. Lugar más que merecido en esta lista.


Death Grips // Bottomless Pit (2015)

por Alex Ramírez

Tengo que admitir que no he escuchado este disco completo. Hace un par de años, en septiembre del 2017, intenté escucharlo a las dos de la mañana, con todas las luces apagadas; creo que no pasé de Spikes. No sé si la música, o el arte en general, tenga algún propósito. Hasta ahora puedo decir que la música es un consuelo; enaltece mí alma en los momentos más necesarios e inesperados. Creo compartir este sentimiento con mis compañeros melómanos. Pero desde niño, más específico, desde que escuché por primera vez Demon Days, comenzó a gestarse una idea que me ha aterrorizado desde entonces y que, con el tiempo, tan solo ha logrado hacerse más grande y perturbadora. Escuchando el segundo disco de Gorillaz, en especial la transición entre el final de “Feel Good Inc.” y el comienzo de “El Mañana”, deduje que, si algo tan hermoso podía ser escrito, algo que me sacó lágrimas a los siete años, era lógico que existiera, perdido en el cosmos musical que no se rige por las leyes del tiempo, algo que fuera el polo opuesto. Un disco tan atroz que fuera consuelo y a la vez causa de mí paranoia. Lo encontré en el 2016, poco después de que saliera, pero no le hice mucho caso. Escuché la primera canción, me cagué de risa, y seguí con mi vida. Un año más tarde, en septiembre, lo intenté escuchar por completo y entendí lo que me había acompañado desde los siete. Bottomless Pit ha sido lo peor que me ha pasado en la vida. Lo recomiendo muchísimo.

Tame Impala // Currents (2015)

por Clara Hoffmann de Buen

Cuando alguien dice ser fan de Tame Impala, lo más probable es que lo digan únicamente por este álbum. No los culpo, las obras anteriores pueden parecer difíciles de digerir y además, pues, es un excelente álbum. Incluye “The Less I Know The Better” y “Let It Happen”, algunas de las canciones más famosas de Tame Impala. La razón por la que lo nombro uno de los mejores álbumes de la década es en parte por las canciones anteriores, pero más que nada por canciones como “Yes I’m Changing” y “´Cause I’m a Man”; canciones que, además de ser excelentes, fueron parte de momentos que aprecio mucho. Es un álbum de pop psicodélico inclinado al disco y si eso no te dice nada: es un álbum perfecto para bailar de noche en la playa o mientras viajas en coche con las ventanas abajo. Hace que te sientas parte de una película de hippies en Australia. Qué vida.


Billie Eilish // WHEN WE ALL FALL ASLEEP, WHERE DO WE GO? (2019)

por Mariana Sánchez

Escuché el álbum completo hace poco, mientras estaba pasando por una situación emocional difícil para mí; me había rehusado a hacerlo ya que en mi círculo cercano se ha generado esta tendencia -tal vez sinsentido- de no escuchar lo que todos escuchan, lo que está en su pleno apogeo, y vaya que Eilish está en esta situación, ya que la chica de 18 años pasó, en muy poco tiempo, de ser una linda voz más en la industria de la música pop a ser actualmente una de las voces y personajes femeninos más icónicos de la época. Con una serie de 14 canciones de ésas que definitivamente conviene escuchar con audífonos debido a los bajos muy cargados, las sutiles cintas o efectos de sonido al fondo, y en general un trabajo de producción muy minucioso, la joven cantante nos da una probada ya más amplia de una mente llena de ideas increíblemente creativas que por suerte tuvieron la posibilidad de tener los medios para llevarse a cabo con lujo de detalle. Sin embargo, las canciones no se quedan sólo ahí, sino que las letras resultan tener también bastante impacto; con temáticas generalmente románticas, de amor, desamor o amores tóxicos, muy desde la perspectiva del amor juvenil, que es seguramente una de las principales razones por las que ha tenido tanto impacto en el público de su edad o cercano a ella. En lo personal, al escuchar este álbum ocurrieron dos cosas: por un lado la música te lleva por un viaje emocional que va desde hacerte sentir increíblemente triste con sólo escuchar su voz con un tenue acompañamiento de fondo, hasta provocar la sensación de empoderamiento y un rush de energía, todo esto en cuestión de segundos; por otro lado, el escuchar las letras me hizo darme cuenta de lo minúsculos que son realmente los malos momentos, y que aunque a veces sintamos que somos los únicos pasando por ahí, siempre vamos a estar acompañados de una manera u otra; en este caso, el disco me acompañó.


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