Los 50 álbumes favoritos de Cluster 2010-2019, parte 6

Actualizado: 26 de may de 2020


Gorillaz // Plastic Beach (2010)

por Mariana Sánchez

A mi parecer, existen dos tipos de escuchas de este álbum: los que lo escucharon en el año en que salió y los que lo escuchan ahora (existen, claro los que lo hicieron cuando salió y en la actualidad, pero considero que ese grupo no es sino una intersección de los dos anteriores); en mi caso, creo que tiendo más hacia el segundo. Recuerdo haber tenido fases de medio-escuchar a la banda, ver sus videos, saber un poco de su historia; además, estoy segura de que todos hemos tenido nuestro momento de tristeza bonita con “On Melancholy Hill” sonando al fondo (y si no, lo recomiendo enormemente). Sin embargo, nunca tuve un acercamiento muy profundo sino hasta recientemente, cuando realmente cobró relevancia en mi vida. Con una serie de canciones muy características del grupo que, aunque van variando visiblemente -¿audiblemente?- en estilo, uno como escucha siempre logra reconocer por las distintas voces que se van presentando casi como personajes, mezclado con la presencia constante de una base rítmica o melódica hecha por sintetizadores, me atrevo a afirmar que, debido a la variedad y creatividad, este álbum tiene la capacidad de conectar al menos en una canción con casi cualquiera que lo escuche, y conmigo conectó prácticamente con todas.


The Pains of Being Pure at Heart // Days of Abandon (2014)

por Mathias Ball Escamilla

Con su debut auto-titulado (2009) y su segundo álbum, Belong (2011), The Pains of Being Pure at Heart se establecieron como una de las mejores bandas de la escena de dream pop/shoegaze contemporánea. Luego tomaron la valiente decisión de dar un paso en la dirección opuesta, abandonando la fuerte distorsión y la densa pared de efectos de sonido típicos de esos géneros para adoptar una estética completamente diferente, con guitarras acústicas y cornos, para Days of Abandon. Aunque estilísticamente la música no se parece en nada a lo que era antes, todavía tiene una calidad encantadora de ensueño; las imágenes que ahora evoca son en esencia terrosas, en sintonía con la naturaleza y un conjunto más simple y universal de preocupaciones humanas. Como el título lo indica, Days of Abandon es un álbum de excesos, pero no en un sentido de devoción hedonista a placeres básicos: para The Pains of Being Pure at Heart esas tres palabras implican una entrega absoluta a las emociones, no terrible y pecaminosa, sino casi inocente, rozando la superficie que divide lo humano y lo etéreo.


Damien Rice // My Favourite Faded Fantasy (2014)

por Clara Hoffmann de Buen

Opino que todos necesitamos un álbum que nos arrulle, y para mi, no hay uno mejor que My Favourite Faded Fantasy. Cuando es demasiado temprano y necesitas escuchar un poco de música para no quedarte dormida con la frente pegada a la ventana del coche, cuando deseas ahogar ruidos exteriores, cuando regresas a tu casa después de un día atareado y no quieres encontrarte en silencio; Damien Rice creó el álbum perfecto para acompañarte. Con sólo ocho canciones, es un álbum que se presta a ser eternamente repetido sin parecer desgastante. Es el cuarto álbum del artista y el que más se aleja del estilo acústico que caracteriza al mismo, inclinándose mucho más al género folk que sus anteriores obras. Estos cambios son atribuidos al hueco temporal entre obra y obra, lo cual puede ser cierto. Aún así, parece un desarrollo natural del artista, que además es logrado sin alejarse tanto de sus proyectos anteriores. Es de los pocos álbumes que he escuchado en los que no evito ni una canción, si eso no lo dice todo, no sé qué lo hará.


Peach Pit // Being so Normal (2017)

por Bruno Armendáriz

Siendo completamente franco, es sumamente difícil escuchar alguna banda de indie rock-pop que no suene a Mac DeMarco; todos nos hemos topado con recomendaciones de youtube de bandas con nombres disparatados y ocurrentes y miniaturas hipster-minimalistas que, a primera impresión, lucen muy prometedoras, pero que, al cabo de los primeros segundos de escucha, uno repara en la monotonía del género y la repulsiva estandarización instrumental de sus temas. Sin embargo, me atrevo a decir que Peach Pit es diferente al montón, o al menos es lo suficientemente ambiciosa y talentosa para dar una sensación de frescura dentro del indie rock-pop, pero conservando las ambientaciones coloridas y la jovial ligereza propias del género (en mayores o menores proporciones, desde luego). Quizá, este logro deba adjudicarse en gran medida a la pertinente guitarra de Cristopher Vanderkooy y a la sobria voz de Neil Smith: los riffs capturan inmediatamente la atención, los solos de guitarra fungen como paroxismos sin rayar en lo excesivo, y a menudo se yuxtaponen los apaciguados y adolescentes relatos de Smith con arpegios o notas fantasma de guitarra que, lejos de estorbar al vocalista, dotan a las canciones de cierto dinamismo y las previenen de la tan espantosa monotonía. Being so normal es un álbum debut que vale la pena, invita a mantenerse atento de los nuevos lanzamientos de Peach Pit y resulta ideal para escucharse cuando uno quiere poner música, pero no ha identificado el mood del momento; en ese caso, el disco ofrece flexibilidad emotiva, no impone sentimientos fuertes y, en cambio, su virtuosa sutileza sugiere la sensación del conflicto y la confusión adolescentes en porciones emocionantes y digeribles.


Twenty One Pilots // Trench (2018)

por Luis Casillas

Twenty One Pilots ha hecho todo bien. Una banda de amigos, un dueto de hermanos. Sin el apoyo de ninguna televisora, sin rostros ni cuerpo de modelos, Twenty One Pilots ha forjado su propia camino para que en 11 años, sean una de las bandas con mejores números de la historia. Si bien casi todos sus álbumes datan de esta década, incluido el muy mediático Blurryface, Trench corona todo el esfuerzo, crecimiento y talento del dueto compuesto por Tyler Joseph y Josh Dun. Un disco donde podemos ver su habilidad en diferentes géneros. Rap, hip-hop, pop, rock. Un disco lleno de experimentación, un disco lleno de sentimiento. Un disco que llenó y reventó dos Palacios de los Deportes con conciertos que quedarán marcados siempre en la mente de los asistentes. No hay mucho más que decir, sólo mucho que escuchar. East is up.


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Un cluster musical se define como un acorde en el que se tocan muchas notas seguidas al mismo tiempo, generando un sonido aparentemente caótico e impactante. Nosotros, como un cluster, vibramos en diferentes frecuencias para encontramos en un mismo acorde.

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