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Squeeze - SASAMI

Actualizado: 1 jul 2022


*usamos una escala del 1 al 7 para calificar nuestras reseñas

En el folclore japonés, la nure-onna (mujer mojada) es un yōkai (espíritu o demonio) con la cabeza de una mujer y el cuerpo de una serpiente que habita cerca de ríos y de la costa. Algunas descripciones del espíritu la subyugan ante una figura masculina —ligando su temperamento violento a cuestiones de celos y explotando connotaciones culturales de la figura de la serpiente con respecto a las mujeres—. Otras omiten este aspecto y la establecen como un espíritu territorial que reacciona con violencia sólo ante la invasión de su espacio; esta versión es una suerte de protectora, cuyos actos violentos sirven para remarcar su autonomía y liberarla de los grilletes de la dominación de los hombres. Para Sasami Ashworth (SASAMI), la nure-onna era la figura perfecta para representar su segundo álbum, Squeeze, una desviación drástica del rock indie de su debut (cuya portada es adornada por una nure-SASAMI creada por el artista visual Andrew Thomas Huang), un proyecto en el que la músico estadounidense combina folk, rock, pop y metal. Sasami concibe la implementación de elementos metaleros en su música no como un simple proceso de experimentación estilística, sino como un acto de apropiación: toma del metal —un modo de expresión musical de agresión e ira aún dominado en Estados Unidos por hombres cis-héteros blancos— emociones que, como mujer queer y asiática, frecuentemente se le han negado o cuestionado.

Oriunda de Los Angeles, el acercamiento de Sasami a la música fue a través de una formación clásica, habiendo incluso estudiado corno francés en un conservatorio en Nueva York. Se adentró a la escena del rock indie de LA como tecladista de la banda Cherry Glazerr en el 2015, y desde entonces ha colaborado con artistas como Wild Nothing, Vagabon, Hand Habits y Kyle Thomas (mejor conocido como King Tuff). Thomas, además de tocar varios instrumentos a lo largo del álbum, jugó un rol crucial en la creación de Squeeze. Fue él quien invitó a Sasami al concierto que inspiró su presente exploración de las posibilidades del metal, juntando su pesadez y explosividad con la honestidad simple del folk rock, una combinación algo descabellada que se mantiene unida gracias a su capacidad composicional.

Las primeras dos canciones del álbum (ambas lanzadas como sencillos en octubre) muestran perfectamente las dos facetas musicales presentes en Squeeze. La primera, “Skin a Rat”, es una diatriba en contra de las ratas que controlan la economía mundial y sus malas intenciones, expresada a través de una explosión de nu metal, un estilo que Sasami maneja con maestría, lo que impide que la canción suene trillada incluso 20 años tras la muerte de ese género. La segunda, “The Greatest”, es una sencilla canción de rock con grandes guitarras y un coro aún más grande que narra la triste realidad de un amor no-recíproco. Por sí solas, las canciones forman una dupla incómoda, pero dentro del contexto del álbum fungen como los pilares que sostienen la variedad de las demás pistas. A este par le siguen la oscura y amenazadora “Say It”, impulsada por un beat industrial y un bajo bien sucio que se combinan para crear un coro prístino, y “Call Me Home”, cuyo etéreo intro electrónico da lugar a una canción principalmente acústica que realmente estalla en el igualmente etéreo coro. Sin duda son de las mejores canciones que Sasami ha escrito, y muestran de forma brillante su habilidad musical proteica que sale a relucir tan notablemente en el álbum.

“Sorry Entertainer” inaugura la recta final de Squeeze. Un cover de la clásica canción del legendario pionero de la música outsider Daniel Johnston, en el que Sasami mantiene intacta la inocencia absoluta de la original gracias a una reinterpretación metalera de lo más simple: sólo riffs con palm muting, doble pedal y Sasami gritando hasta el cansancio. Concebida originalmente como contraparte del cover acústico de “Toxicity” de System of a Down que la artista hizo en el 2020, temáticamente le cae como anillo al dedo al álbum: al cantar las palabras de Johnston sobre ser un "artista lamentable" pero cuya música se centra en la realización artística y no el simple entretenimiento de un público, Sasami está personificando a la nure-onna protegiendo su territorio.

Sasami manifiesta al espíritu japonés de forma todavía más potente en “Squeeze”, el núcleo emocional del álbum. En alianza con la vocalista inglesa No Home, juntas declaman una serie de acciones ligadas inequívocamente al control y al abuso al llegar a la última frase del coro: “Squeezing til you hurt her”. Como respuesta, el dúo pareciera encarnar a la nure-onna en el primer verso, declarando el poder transformativo de sus propios cuerpos líquidos y un simple y poderoso deseo por ser libres. Incluso con una duración de sólo 1:59, la canción logra encapsular de forma perfecta la combinación catártica de ira y belleza que Sasami nos está compartiendo. Es imposible ponderar con certeza sobre lo que depara el futuro de la artista, especialmente tan pronto después de este lanzamiento. Sin importar qué suceda más adelante, en Squeeze —un álbum con el que Sasami espera que otras minorías puedan identificarse y utilizar como vehículo de expresión de agresión y catarsis— tenemos ante nosotrxs un magnífico testimonio de una mente musical brillante, inquieta y camaleónica, además de una colección de canciones sumamente entretenidas.



Canciones favoritas: "Say It", "Call Me Home", "Squeeze"

Menos preferidas: N/A

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