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Taylor Swift... según nosotrxs

El movimiento de las manecillas del reloj nunca cesa y hoy, cuando lleguen a la media noche, nos habrán transportado a una nueva era musical: Midnights, el décimo álbum de estudio de Taylor Swift, adornará la trasnocheada para toda la vida. Aunque conocemos sólo lo más esencial de este nuevo proyecto, nos entregamos al misterio con brazos abiertos. Para conmemorar la ocasión, convocamos a lxs swifties de nuestras vidas —del presente y el pasado de Cluster, con algunxs invitadxs—, dialogamos, discutimos y debatimos sobre la discografía de Taylor, y les dimos un lugar según cuánto los hemos disfrutado en esta lista que preparamos con mucho amor.

9.Taylor Swift (2006)

En este álbum, podemos escuchar a Taylor en una etapa muy temprana. Desde muy pequeña se puede notar que tenía un talento nato para escribir letras muy profundas y conmovedoras. Podemos apreciar cómo desde este primer disco nos daba un adelanto de lo que vendría más adelante en sus siguientes trabajos como cantautora. Personalmente me encanta que incluya el banjo en muchas de las canciones de su debut, ya que es un instrumento que inunda la sonoridad de un espíritu joven y una frescura innegablemente country.

A pesar de no ser su mejor álbum, sí me parece uno de los más fieles al sonido que incluso hoy sigo escuchando en muchas de sus canciones. Me impresiona cómo a pesar del paso de los años, Taylor ha logrado hacer de su sonido algo simultáneamente constante y fresco para el momento musical que estamos viviendo.

Puedo escuchar el debut al día de hoy y encontrarlo fascinante, incluso si no me gustan todas las canciones y varias suenen desactualizadas en el presente. Es un proyecto algo disparejo: por una parte es muy dinámico y sencillo, y nos presenta con un muy bello bosquejo de lo que Taylor vivió en su adolescencia, pero también llega a ser un álbum pop más, sin que algo de este realmente logre destacar al día de hoy (más que claro, sus letras).

Pienso que Taylor, describió a la perfección lo que es ser un adolescente con los típicos problemas de tal y lo logra captar en su sonido, ya que a ratos se nota lo amateur, pero también su solidez musical desde ese momento de su carrera. Es muy disfrutable y viene cargado de muchísima energía. Desde aquí, Taylor nos demuestra lo gran artista que es y la gran capacidad para adaptarse al sonido de su época desde muy joven. Creo que es una carta de amor al pop country y a todas las jóvenes que quieren atreverse con la música desde pequeñas, ya que Taylor comenzó a escribir estas canciones cuando tenía trece años, pero no fue hasta los dieciséis que vieron la luz cuando Scott Brochetta decidió firmarla. —Sofía López


8. Lover (2019)

Taylor Swift continúa abriéndonos las puertas de su relación, dejándonos entrar a ese lugar donde se canta sobre cómo el amor cambia vidas, ahora contando una nueva historia con un poco más de claridad. El álbum nos da canciones llenas de metáforas sobre el amor que cambia de colores y la incertidumbre de perderlo, tornándose gris. Sin embargo, no fue bien recibido por gran parte de lxs swifties: ha sido descrito como un álbum un tanto caótico y problemático, por su visión ante algunas temáticas de gran debate social.

Nos recibe “I Forgot That You Existed” con un ritmo y sonido muy pop que ni siquiera se escuchó en 1989, dejando en claro que la influencia de Jack Antonoff, productor de las últimas entregas de la cantautora, sigue siendo muy visible, llegando a ser un poco tedioso al combinarse con letras que parecen vacías, volviéndolo cada vez más agotador. Llegando a “Lover” comenzamos a familiarizarnos un poco con el ambiente romántico de las letras que parecen gritar que el amor llena de vida y aliviana las tristezas y aunque pareciera que este proyecto está totalmente entregado al amor, “You Need to Calm Down” y “The Man” desequilibran la temática.

Por un lado, al jamás volver a hacer mención pública de su apoyo, se dice que utilizó a la comunidad queer para vender, provocando incomodidad y descontento entre lxs swifties de la comunidad y por otro, expresar la desesperación de vivir bajo la sombra del patriarcado, sin considerar los propios privilegios de Swift, se percibe poco genuino.

Con un sonido empalagoso que no sorprende y letras de calidad inconsistente, Lover se siente como fanservice y nada más; aun así, esto no quita que estas experiencias de Swift den lugar a nuevos imaginarios sobre lo fantástico de estar enamoradx… una vez más. —Gabriela Enríquez


7. Fearless (2008 / 2021)

En 2019 Taylor Swift anunció que regrabaría su catálogo anterior, después de que las grabaciones maestras de sus discos previos fueran adquiridas por terceros. El objetivo de esta ambiciosa campaña era claro: reclamar la propiedad legal de su material inicial.

Fearless, el primer álbum que regrabó, habla sobre nuevas vivencias, y las canciones surgen de la esperanza y la angustia. En ellas, Taylor Swift supera las barreras del country pop con algunas de sus canciones más icónicas y logra dar un paso de madurez drástico con respecto a su debut. El álbum recibió una aprobación comercial masiva y la consagró como estrella, catapultando su éxito a un nivel estratosférico, el cual ha logrado hacer crecer de forma exponencial.

Para la versión regrabada, Fearless (Taylor’s Version) de 2021, Taylor grabó las mismas canciones de la edición platino del 2009, una versión nueva de “Today Was a Fairytale”, y seis tracks inéditos adicionales, canciones escritas durante esa época. La grabación cuenta de nuevo con músicos que estuvieron involucrados en las grabaciones originales y que han formado parte de su banda en vivo.

La regrabación es una reencarnación casi idéntica, pulida y algo melancólica. La mayoría de los cambios hechos a las canciones originales apenas y se perciben. El único cambio indudable es su voz, que se ha fortalecido y se ha hecho más grave con los años. Cada pista está impregnada de una mezcla muy particular de juventud y experiencia donde Taylor reinterpreta las melodías con afecto y nostalgia manteniendo cerca su yo más joven. El intervalo de tiempo que existe entre las dos versiones permite apreciar la evolución y el crecimiento de la artista.

Existen pocos precedentes de artistas emprendiendo un esfuerzo de tal magnitud. La hazaña que Taylor Swift logra en este colosal material es sin duda uno de los grandes aciertos del álbum, aunque para muchxs su trabajo posterior es vastamente superior. En un momento en que Taylor está escribiendo la mejor música de su carrera, lamentablemente está atravesada por la disputa legal sobre sus discos pasados. —Samuel Sánchez


6. reputation (2017)

Me encuentro en una posición extraña para escribir una reseña sobre un disco de Taylor Swift porque, aunque me encanta su música, disfruto de ella considerablemente más a medida que se aleja del country. Además, mi artista favorito es Kanye West. Así que, incluso al escribir sobre un álbum cuya distancia del country es considerable, decidí preguntarle a la persona más swiftie que conozco su opinión sobre reputation. Puedo resumir las 17 voicenotes muy enérgicas que me mandó de la siguiente manera: “Es un disco de amor que refleja una ansiedad horrible de su parte y fue mal juzgado desde el principio”.

El lead single de reputation fue “Look What You Made Me Do”, una canción con un coro terrible y repetitivo, que samplea una canción aún más peor de Right Said Fred. No puedo expresar con palabras lo mucho que me disgustó esta canción, cada que la escucho sólo puedo decir pffaghhhhhhhh >:e. A juzgar por esta canción, el álbum pintaba como una obra enfocada sólo en hablar de venganza y enojo dirigidos hacia Ye. Afortunadamente, el resto del disco resultó ser tan bello e interesante que compensa por esa canción tan mala.

reputation es un disco sumamente personal y pienso que es el primero de Taylor que realmente es más sobre amor que desamor. Después del éxito de 1989, Tay Tay decidió llevar aún más lejos su apuesta por un sonido de pop y synthpop en el que se separa de sus raíces de letras profundas y las sustituye con bridges simples y fáciles de recordar, pero no por eso menos bellos. Está lejos de ser su mejor disco pero no puedo evitar cantar cada canción casi gritando, no tiene ningún skip (excepto por la ya mencionada “LWYMMD”, ew) y, sobre todo, es el único álbum en el que tiene una excelente colaboración con the GOAT himself, Future Pluto Hendrix. Algo me dice que en Midnights escucharemos muchos de los temas ya tocados en reputation, pero desde un punto de vista más maduro. —Zahid Serrano


5. 1989 (2014)

Para muchxs, 1989 fue el primer vistazo real a la música de Taylor Swift. Canciones como “Shake it Off” y “Bad Blood” (que sonaron hasta debajo de las piedras) llegaron a los oídos de personas que no estaban familiarizadas con la trayectoria de la cantante.

El título del álbum es simbólico porque se refiere al año de nacimiento de Swift, quien se inspiró de los ritmos y sonidos de esa época y los adaptó al pop de 2014, y porque señala la reinvención de la artista, un renacer que la trasforma al alejarla por completo del country y acercarla a un género que atrajo a un público más general.

Las letras carecen de la autenticidad cruda del Red, pero nos muestran una Taylor Swift más madura, más enfocada en el amor propio y en el autodescubrimiento. Esto se resume en uno de los mensajes escondidos dentro del álbum: “She lost him but she found herself and somehow that was everything." Taylor ya no le canta al amor juvenil y aprovecha este álbum para solidificar su imagen artística y definir su futuro en la industria musical.

Con 1989, el mundo vio por primera vez la capacidad de Swift como influencia: le dio a Jack Antonoff su primera gran oportunidad al producir tres de las canciones del proyecto e incluso sirvió para revivir la venta de cámaras instantáneas.

1989 es un álbum alegre y pegajoso que quizá no brilla por la lírica que caracteriza a Swift, pero nos muestra que es capaz de retener su autenticidad incluso dentro del pop sintético que se califica como comercial y poco creativo. De hecho, Swift aprovecha la flexibilidad del género para aportar un sentimiento mágico a su música con el uso de back-up vocals en loop, que incluso llegó a mezclar en vivo durante su tour.

De este álbum provienen algunas de las canciones más icónicas de la cantante, como “Blank Space”, “Out of the Woods” y “Wildest Dreams”. —Rebeca Dávalos


4. Speak Now (2010)

Al ser el único álbum escrito por Taylor Swift sin colaboradores, Speak Now cuenta con la singularidad de sentirse como una prueba de fuego que la cantautora pasó con esmero: la atmósfera de inocencia transversal que permite una fácil y agradable escucha pasaría a establecerla como una figura innegable en la cultura pop. También marcó un antes y después en la carrera y vida de Swift: a partir del surgimiento absoluto de una cultura de especulación que atravesará toda su existencia, es natural que las letras del álbum se centren en exponer las propias reflexiones de Swift ante su vida personal.

Bajo está línea, aunque las letras sean buenas, continuando el ejercicio que hará de Swift una maestra contemporánea en el área, la especificidad del álbum inclinada a un contexto sumamente personal, hace que Speak Now sea un poco menos accesible que los álbumes anteriores. Aún así, canciones como “Mean”, “Never Grow Up” o “Back to December” aparecen como excepciones donde se aceptan las batallas, las angustias y el error en el amor, permitiendo el dolor sin perjuicio propio; asuntos que a todxs nos vendría bien entender.

Sin dejar el country característico de lado, aquí, la discografía de Taylor da un giro un tanto radical al explorar más el pop rock que pasaría a definir RED dos años después, de alguna forma iniciando un proceso donde cada álbum es una transición al porvenir. Mostrando crecimiento donde, a pesar de carecer de un sonido enteramente definido, Speak Now, por contener elementos descriptivos que por un lado, ya estaban presentes y por otro, volvieron a aparecer en lanzamientos más recientes, se vuelve una muestra esencial de todo lo que da una visión general de Taylor Swift como artista. —Er Yáñez


3. evermore (2020)

La hermana, la prima, la amiga, conocida, hijastra, medio gemela de folklore; evermore tiene tantos títulos. El noveno álbum de Taylor —anunciado como sorpresa menos de cinco meses después de folklore y, según muchos swifties, el lanzamiento más olvidado por ella— incluye, a pesar de su aparente subordinación a su predecesor, varias de las mejores canciones de esta formidable escritora.

Muchxs lo comprendieron como un seguimiento de folklore (¿un folklore extended edition?), como si se tratara de una colección de canciones que no quedaban dentro del contexto del primero, y aunque para ciertas composiciones sí parezca ese el caso, creo que es mejor entenderlo como un álbum compuesto por canciones que se le habían escapado a Taylor, pero que en cuanto las encontró, no podía guardarlas como un secreto; tenían que salir.

Sigue la misma línea musical que folklore, temáticas parecidas y una percepción en general muy similar, pero evermore desde el inicio se nota compuesto por canciones que Taylor Swift escribió por puro gusto. Las canciones —que viajan desde el desamor y tristeza, hasta crímenes y fama— están inspiradas en novelas que la autora disfrutó durante la pandemia: “tolerate it”, como mejor ejemplo, nació a partir de la lectura de Rebecca de Daphne Du Maurier; “happiness” cita a The Great Gatsby; y la fecha de publicación del álbum coincide con el cumpleaños de Emily Dickinson, además de que el nombre del mismo hace referencia a uno de sus poemas. Aun con inspiraciones externas, evermore sigue siendo un álbum tan de Taylor como cualquier otro: incluye colaboraciones con amistades como Haim, The National y Bon Iver, e incluso guardó su número de la suerte, el 13, para el título de una canción dedicada a su abuela.

evermore es un ejemplo más de la dedicación y el cuidado que Taylor Swift dispone hacia la música que crea. Es un álbum que vive, quizás entendiblemente, en la sombra de folklore, pero en mi opinión merece toda la atención y el cariño del mundo. Es una obra en la que el simple amor por escribir canciones y compartirlas con el mundo se siente de forma palpable gracias a las historias que traspasan generaciones y la prevalencia del amor en todas sus formas. #justiceforevermore —Clara Hoffmann de Buen


2. Red (2012 / 2021)

Taylor Swift recién cumplía los 22 años y parecía que ya había vivido lo que muchos de nosotrxs tan sólo podríamos comenzar a imaginar. Con tres galardonados álbumes bajo el brazo y una vida dolorosamente pública que era igual de polémica como lo era exitosa, Swift se embarcaba en el que ahora sería su proyecto más ambicioso: convencer a todxs que más que una cantante de country, era una estrella pop.

Pero si hay algo que inmortaliza a este álbum como uno de sus mejores trabajos a la fecha, es que el indudable peso de su pluma sigue logrando resaltar dentro de toda la parafernalia de quien se perfilaba a ser una de las figuras más populares y representativas de toda la industria de la música contemporánea.

Y es que Red no sólo funciona por ser un álbum transitorio del country al pop. Red es un reflejo de su propia transición a la vida adulta y a los constantes altibajos que ésta trae consigo. Descrito por ella misma como su “verdadero primer álbum sobre una ruptura amorosa”, Red retrata a una Taylor que dejó de creer en los cuentos de hadas desde hace mucho tiempo, y que ahora afronta al amor desde el vertiginoso recorrido que es pasar de enamorarse a tener el corazón hecho trizas, para luego sanar y volver a empezar. Es una carta abierta, dolorosa y vulnerable que experimenta con todas las fases del duelo y reflexiona sobre la temporalidad de las relaciones (“el tiempo se está tomando su propio tiempo en borrarte”), el rompimiento de su inocencia (“me gustaría regresar a quien era antes, pero aún no la encuentro”) y sobre su propio valor como mujer ante los años y ante la sociedad (“Dios, ¿qué será de mí una vez que haya perdido mi novedad?”).

En Red, el amor se ilustra como un sube-y-baja de emociones cíclico (reflejado en la falta de coherencia del tracklist), se despoja de los claroscuros y acepta su dualidad y su inconsistencia. Es tan bello y mágico como también lo es triste y trágico. Las rupturas se sufren, pero también se bailan. Puedes odiar a alguien y aun así, aferrarte con fuerza a su recuerdo. Y sólo conociendo el dolor es que también se puede conocer la felicidad. —Jime M. Caballero


1. folklore (2020)

Desde la instrumentación minimalista hasta las letras que parecen sacadas de una novela, la sencillez y sinceridad presente en folklore hacen destacar la crudeza de las emociones. Este álbum, aunque cuenta con toda la esencia de Taylor, se aleja un poco de su lado pop para explorar un sonido más maduro y menos saturado. Es en este minimalismo en el cual se encuentra su complejidad, ya que cada parte resalta y juega un rol esencial. Es un álbum que presta atención hasta al más mínimo detalle e invita a la reescucha, ya que hay algo nuevo que encontrar en cada ocasión.

Algo en lo que es experta Taylor, y sale a relucir en folklore, es su habilidad para construir atmósferas que te sumergen en el momento, que hacen que lxs escuchas se sientan parte de la canción y se encuentren totalmente inmersxs en las emociones de sus protagonistas. A pesar de ser el primer álbum que no se basa en experiencias propias, logra crear una lírica que es igual de íntima y personal. Tiene una cualidad muy cinemática, que a partir de una narrativa inmersiva, pinta escenas extremadamente vívidas, casi tangibles, por medio de metáforas y fragmentos muy específicos en cada canción.

Como en cualquier buen libro u obra de arte, lxs fans nos podemos identificar con folklore porque nos apropiamos de sus ficciones y las llevamos a la vida real para interpretar el mundo y conocernos a través de ellas. Porque aunque no lo hayas vivido, la nostalgia, el amor, la tristeza y la pérdida son experiencias muy humanas, especialmente cuando Taylor sostiene la pluma: en folklore la utiliza para forjar un espejo en el cual, aunque no seamos Betty, James o Augustine, todxs nos podemos ver reflejadxs. —Perla Sánchez

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