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20 años de Bullets de My Chemical Romance


Martes 11 de septiembre de 2001, 8:46 de la mañana. Mientras el ferry de Newark a Manhattan cruza el Hudson para que puedas llegar a tu trabajo en las oficinas de Cartoon Network, tus pupilas, junto con los del resto de los pasajeros, se dilatan ante la imagen de la torre norte del World Trade Center siendo atravesada por un Boeing 767; minutos más tarde, otro avión impactaría la torre sur. El regreso a casa es inminente, y el trauma, también. Sin embargo —como una visión profética— tu mente ocupa el espacio del duelo con una nueva idea: My Chemical Romance.

Así, más o menos, ha pasado de boca en boca el mito de Gerard Way, quien esa mañana, debido a la imágen terrorífica de las torres gemelas cayendo del otro lado del río, envainó su espada como Juana de Arco, gritándole al mundo que sigue siendo importante luchar y sobrevivir a une misme y a los males del exterior por medio del arte. Acompañado de su hermano menor Mikey Way (bajo) y sus amigos Ray Toro y Matt Pelisser (guitarra y batería, respectivamente), Gerard escribiría y cantaría en tres canciones —“Turnstiles”, “Bring More Knives” y “Cubicles”— con las cuales empezarían a trabajar en un álbum descrito por la banda como “Morrissey liderando a los Misfits”.

Durante el año siguiente, luego de muchas presentaciones con públicos pequeños en el área de Newark y sus alrededores, My Chemical Romance sería firmada por Eyeball Records. Esto provocó un cruce con Pencey Prep, otra banda originaria de Nueva Jersey, cuyo vocalista y guitarrista, Frank Iero, era la pieza que faltaba para completar el rompecabezas de MCR y que resultó ser el complemento perfecto que haría del álbum en proceso algo singular.

Ahora un quinteto, My Chemical Romance grabó I Brought You My Bullets, You Brought Me Your Love en menos de dos semanas durante el mes de mayo de 2002. Fue un disco con una producción imperfecta, áspera, con una vibra vampiresca que remite a Robert Wiene, Elvira y Shirley Jackson. Entre sus once canciones, aparecen varios personajes, entre ellxs Peter Pan, George R. Romero y, los más importantes, la dupla de criminales Bonnie Parker y Clyde Barrow, personificados en los demolition lovers que protagonizan varias de ellas. Sin duda, una excéntrica e inesperada mezcla de personajes que hacen del debut de la banda algo único. Asimismo, este álbum marcó el punto de partida de una discografía llena de historias y teatralidad. Sin embargo, como un arma de doble filo, eventualmente, el desborde creativo mataría todas sus energías, aunque veinte años después les dejaría un legado indiscutible que continúa marcando la vida de muchas personas y que hace no mucho tiempo resurgió en los monitores de los escenarios.

A muy grandes rasgos, y con poca confirmación por parte de My Chemical Romance, I Brought You My Bullets, You Brought Me Your Love —también abreviado como Bullets— cuenta la historia de los demolition lovers, personajes creados por Gerard Way, nombrados por el título de la última canción del álbum. Dos enamorados que huyen de unos vampiros que pueden ser interpretados como una metáfora de aquellas personas explotadoras en posiciones de poder, finalmente, de forma similar a sus referentes Bonnie y Clyde, son abatidos en el desierto. Dicha historia tendría su secuela en el segundo álbum de la banda, Three Cheers For Sweet Revenge (2004); pero ése es un cuento para otra ocasión.

Sin más digresiones, la primera escena en la discografía de My Chemical Romance se establece con una versión de la pieza de guitarra clásica “Romance Anónimo”, aquí interpretada por Ray Toro, que da paso a “Honey, This Mirror Isn’t Big Enough for the Two of Us”, una canción con la que se hace evidente que Bullets realmente está narrando dos historias paralelas. Por un lado, está la huída de los demolition lovers y, por el otro, la canción describe íntima y detalladamente la lucha de Gerard Way contra la drogadicción, que fungía como escape de sus fuertes síntomas de depresión y ansiedad social. De esta forma, podría decirse que desde su primer álbum la banda está dejando en claro su interés por ser un apoyo para las personas que presentan enfermedades de salud mental, asunto que no se perdió nunca en los trece años de su primer periodo.

La canción, a través de un canto casi basado en gritos que denotan una sonoridad de hardcore punk acompañada de una guitarra muy melódica, habla del ego tanto de los demolition lovers como de Gerard en su vida diaria. Esta pieza contiene enojo y apatía, pero también desesperación ante la desaprobación de su forma de vida, que es nociva para quienes rodean a Gerard y a la pareja protagónica. En 2003 se filmó y estrenó un video musical para la canción, completamente ajeno a la letra, en el cual se intercalan tomas de la banda tocando la canción a oscuras con escenas que repiten la trama de la película de terror japonesa Audition (1999) del director Takashi Miike, solidificando el amor que My Chemical Romance le tiene al género de terror. En ese sentido, este álbum puede ser considerado un homenaje por estar cargado de referencias en sus letras, videos y estética en general.

Fotogramas del video musical de "Honey, This Mirror Isn't Big Enough for the Two of Us", dirigido por Marc Debiak y John Armson.

“Vampires Will Never Hurt You” fue el primer sencillo del álbum y, por ende, la primera probada que tuvimos de su música, si hacemos de lado el EP promocional Like Phantoms, Forever (2002), el cual salió a la luz para los eventos previos al de lanzamiento del álbum tan solo cuatro días antes del estreno del debut, el 23 de julio. Este sencillo, con su sonoridad casi fantasmal, con una sección de ritmos estupenda y otra fuerte presencia melódica, está más ligada con la trama conceptual del álbum: uno de los enamorados le canta a su pareja pidiéndole que lo mate cuando lo atrapen los vampiros, porque prefiere proteger a la otra persona que verla sufrir. Sin embargo, pensando fuera de la historia, parece que el mensaje que My Chemical Romance quiere darle a su audiencia es no dejarse vencer por las personas con poder en la sociedad y rebelarse en contra de algún statu quo que oprima, aspecto que se volverá recurrente en el resto de su discografía.

Como sucedió con “Honey, This Mirror Isn’t Big Enough for the Two of Us”, la canción también tuvo su video musical —siendo éstas las únicas piezas con esta particularidad—. En él, la banda aparece interpretando la canción vestida de traje y con un maquillaje pálido reminiscente del expresionismo alemán en un cuarto sumamente reducido, gótico, iluminado por unas ventanas falsas de ángulos muy agudos; complementando estas escenas, también aparecen los demolition lovers en pequeñas tomas que cuentan fragmentos de su historia.

Fotogramas del video musical de "Vampires Will Never Hurt You", dirigido por Mark Debiak.

La siguiente canción, “Drowning Lessons”, desarrolla la trama de los demolition lovers con confusas imágenes sobre la muerte de la novia, que se repiten culposas en el inconsciente del novio junto con visiones de su boda mientras busca la manera de vengar su amor a través de un pacto con el diablo, que lo obligará a matar a mil hombres malvados. Como dato curioso, “Drowning Lessons” es una de las canciones que la banda ha tocado menos veces en vivo porque han establecido que está embrujada y cada que intentan tocarla algo sale mal.

Contrario a la canción pasada, “Our Lady of Sorrows” quizá sea una de las canciones de Bullets que ha sido tocada en vivo más veces; fue una de las primeras tres composiciones de su carrera, bajo el título “Bring More Knives”. En ella, tanto el novio como Gerard le piden confianza a su interlocutor —ya sea la novia o quien escucha la canción— cuando quieren brindar ayuda para combatir la influencia de los vampiros; es decir, las inseguridades que no les permiten vivir; para la banda, podría ser su idealización como “salvavidas” de sus escuchas. Así, “Our Lady of Sorrows” se vuelve el primer momento en su discografía en que la banda es consciente de la dinámica artista-fan y se muestra preocupada con lo que el mal uso de esta relación pueda causar a cualquiera de los involucrados. Pareciera incluso una especie de premonición de las crisis posteriores al estreno de The Black Parade en 2006, cuando la banda se sentía frívola, lo que a la larga posiblemente se volvió una causa de su separación el 22 de marzo de 2013.

Llegando a la mitad del álbum, en “Headfirst for Halos” se abandona a los demolition lovers y las sonoridades más punk, casi fantasmales, para acercarse a un sonido relativamente alegre que se contrapone a la letra, donde Gerard expresa con toda sinceridad su relación con los narcóticos y sus anteriores deseos por dejar de vivir. Describiendo el inicio de sus problemas de salud mental, menciona la dependencia de medicamentos por no poder hablar con otras personas sobre las emociones que lo devastan; mediante imágenes grotescas sobre el suicidio, específicamente el polvo que causarían su craneo y los fragmentos de acabado del techo luego de un disparo, alude al polvo de hadas que ayuda a Wendy Darling y sus hermanos a vivir sus aventuras en la tierra de Nunca Jamás, para que la felicidad desbordada, o la muerte, alivien el dolor de forma adormeciente. Gerard insiste en crear pensamientos felices —aquello que facilita el vuelo en la historia de Peter Pan— para resistir la urgencia de quitarse la vida, pero interrumpir la frase “think happy thoughts” al final de la canción, sugiere un fin más sombrío.

Continuando la narración de la experiencia de Gerard Way, en “Skylines and Turnstiles” —canción que surgió luego del 9/11, inevitablemente marcando el nacimiento de My Chemical Romance—, a modo de manifiesto de la banda, se rompe el silencio del trauma para ofrecer acompañamiento a otrxs, deseando hacer del mundo un lugar mejor a través de la música y la colectividad, elementos necesarios para abandonar las rutinas individualistas y atender el dolor de una tragedia compartida. Sin embargo, la banda aún se pregunta cómo seguir hacia adelante tras una experiencia tan traumática y disruptiva. Sin posibilidad de cerrar los ojos ante los horrores de la humanidad, MCR contrasta las terribles imágenes del atentado de las torres gemelas con la necesidad de quedarse cerca de los seres queridos en momentos como éste. Pensando en el vacío que el dolor de la tragedia provoca, cuestionando si la inocencia aún puede existir, My Chemical Romance visibiliza la adversidad que su audiencia podría estar atravesando.

Fotografía de un escape de Harry Houdini al que se hace alusión en la iconografía de My Chemical Romance.

“Skylines and Turnstiles” se mantiene en la carrera de la banda como el máximo enunciado de sus propósitos. Retrospectivamente, como fan de la banda durante más de una década, tras haber hecho constantes lecturas y revisiones de sus entrevistas y sus conciertos, luego de analizar sus canciones y sus comentarios en otros espacios (como el Twitter de Gerard Way en 2015), los temas explorados en la letra crean una lógica que legitima el mito de My Chemical Romance; o sea, una banda que más que un acto musical es una idea que uno puede abrazar en momentos de total desolación.

De esta forma, se entiende cómo de marzo del 2013 al día de hoy, a pesar de la ausencia, las canciones de Gerard Way y compañía no han dejado de encontrar nuevos oídos e historias de vida donde posarse. Si bien la nostalgia estuvo presente cuando la banda anunció su regreso en 2019, a la par se encuentran todas las experiencias nuevas que hasta ahora conocieron sólo los mitos y memorias de lo que fue ser fan de My Chemical Romance durante su primer periodo de actividad y aún así, lo entendieron todo.

Concierto en Cornwall, Inglaterra, 16 de mayo del 2022. Fotografía por James Selec.

Abriendo la posible controversia, diré que My Chemical Romance, así como los Beatles o Nirvana en sus respectivas generaciones, existe hoy en la colectividad porque nunca perdieron de vista su objetivo principal enmarcado en “Skylines and Turnstiles”: luchar a través del arte, alzar la voz ante el sucidio adolescente, el prejuicio y la violencia hacia la gente “emo”, la drogadicción, la misoginia, la homofobia, la guerra, la negligencia médica de las industrias farmacéuticas y los abusos de otros sistemas de poder, como las macrocorporaciones. La maravillosa idea de Gerard Way carga consigo el posible título de ser la última gran banda de rock y es hasta ahora que revaloramos ese lugar porque se volvieron una fuerza transgeneracional imparable cuya influencia difícilmente puede cuestionarse.

Volviendo a la historia de los demolition lovers, “Early Sunsets Over Monroeville”, aparece como un recuento de fragmentos de Dawn of The Dead (1978), sólo que ahora los enamorados se encierran en un centro comercial huyendo de los vampiros. Como en canciones de la primera mitad pero sin la agresividad de éstas, ya que la música se presenta a modo de balada, los personajes se cuestionan su relación. Es el momento en el que finalmente serán atrapados por sus persecutores; obligados a vivir en las opresivas dinámicas de poder capitalistas, representadas por su lugar de encierro y por las referencias a dos infiernos, de la vida y la muerte en los que no hay lugar para ellos.

Una vez consumidos por los vampiros, pareciera que a nadie, ni a la pareja, le importa mantener el amor humano, lo cual plantea una crítica a la forma en que las corporaciones y los sistemas de poder que nos rodean nos drenan de nuestras capacidades más humanas, como la empatía. Otra lectura de los demolition lovers es la representación de la dualidad femenina y masculina en la vida de Gerard Way. Por esta razón, aunque las letras en Bullets lleguen a ser violentas hacia su personaje femenino, no se lee o escucha de la misma manera, en un sentido viril agresivo, como en otras bandas de la época claramente misóginas. Gerard Way convierte la dualidad en un recurso para reflejar sus cuestionamientos más íntimos, que seguirán siendo explorados en Three Cheers For Sweet Revenge, The Black Parade y comentarios a lo largo de su carrera sobre sentirse "más cerca de la experiencia femenina" mientras crecía.

Pasando a otro escenario de encierro para los demolition lovers y regresando a la sonoridad más alegre de “Headfirst for Halos”, la siguiente canción, “This Is The Best Day Ever”, los sitúa en un hospital. Otro espacio del que deberán escapar, ya que ahí también hay vampiros; supuestamente intentan curarlos de un posible intento de suicidio, pero entre máquinas y malas prácticas médicas, pierden su identidad, su agencia y, finalmente, la vida. Con esta letra, considerando también la importancia de la salud mental para Gerard Way, parece que hay un comentario fuera de la ficción que voltea a ver críticamente los arquetipos de la locura en el cine de terror y, lamentablemente, en algunos espacios psiquiátricos de la vida real.

“Cubicles”, podría verse como el momento más temprano en la historia de los demolition lovers, siendo personas cualquiera trabajando de 9:00 a 17:00 horas en un edificio de oficinas. Sin embargo, la monotonía de esta vida y lo cínico del sistema laboral que los condiciona a estar ahí, únicamente les orilla a desear morir o hacer algo extremadamente fuera de lo común. Es así que, en lo narrativo hay una aparente digresión hacia el inicio de la vida de escape y rebeldía que se ha visto hasta este punto; en la canción se exponen las razones por las que los demolition lovers han adoptado su estilo de vida. Por su temática, que carga con una crítica dirigida a los sistemas opresores del mundo real y sus propios vampiros, la canción cohesiona el álbum en un nivel conceptual diferente. Ya no sólo es la historia de los demolition lovers o de Gerard, ni siquiera la dualidad ante la expresión de género; con la misma solidez, se incluye también una crítica social a las lecturas posibles del álbum. Así llegamos a la última canción, la épica “Demolition Lovers”, que cierra el primer ciclo de los personajes principales

con su muerte, juntos, en el frío del desierto, sin realmente haberse dejado atrapar.

Musicalmente, el gran final de Bullets retoma todas las sonoridades de las canciones pasadas para contemplar nuevamente, de forma muy completa, la estética que el álbum trata de emular. Esto hace del cierre una clausura perfecta del principio de una carrera musical que logró impactar de forma tan profunda a su audiencia incluso veinte años después. I Brought You My Bullets, You Brought Me Your Love nos atraviesa y nos mueve por la carga de significados que la música puede tener, al ser una herramienta de escape pero también de resistencia y, por lo tanto, de presencia. My Chemical Romance, banda o idea, siempre estará aquí.

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