Los 50 álbumes favoritos de Cluster 2010-2019, parte 9

Actualizado: 26 de may de 2020


Arcade Fire // The Suburbs (2010)

por Bruno Armendáriz

Contrario al desconcierto y ruido visual que provocan sus numerosos integrantes en el escenario, la música de Arcade Fire suena realmente bien, y su tercer álbum de estudio, The Suburbs, lo confirma. Me parece que no hubo mejor comienzo de la década para el indie rock que el que tuvo con el lanzamiento de este disco: las canciones contienen una interesante dosis de imaginería desesperanzadora, de dramatismo mesurado y efectivo, y esto acompañado de una producción prolija y perfectamente bien acoplada, culminan las ambientaciones atardecidas del álbum con luces oscuras y sombras tenues. En general, los temas de The Suburbs reafirman sus capacidades de incitar al recuerdo de la cotidianidad mediante reminiscencias de la música ochentera y sutiles retornos al rock clásico. Sin lugar a dudas y a pesar de haberse lanzado hace casi diez años, este álbum no ha perdido vigencia y, de hecho, podría diagnosticársele una vida bien larga.


Pierce the Veil // Collide with the Sky (2012)

por Luis Casillas

Hay una imagen que ronda por ahí en Facebook que habla sobre cómo este disco tuvo un impacto tan grande en la escena, que hoy en día pega como si lo hubieran lanzado ayer; yo creo que es verdad. Pierce The Veil no se toma sus discos a la ligera, normalmente pasan varios años entre uno y otro, pero siempre lo valen. 12 canciones perfectamente hechas, 12 canciones donde podemos ver todo el talento lírico y musical de esta banda compuesta por cuatro de los músicos más queridos de la escena, en especial en México por su conexión con el país. Una canción para cada momento de la vida, de la adolescente y de la adulta. No importa qué estés viviendo, si te gusta este disco, siempre volverás a él. Me atrevería a decir que cualquier lista de mejores discos de la década que no lo incluya, de inmediato debería perder cierto nivel de credibilidad.


Deafheaven // Sunbather (2013)

por Mathias Ball Escamilla

En pocas palabras, el metal no es fácil de escuchar. Pon metal en el coche y tus acompañantes seguramente te pedirán que elijas otra cosa. Toma tiempo meterse en algo tan excesivo; como los quesos apestosos y las ostras, se trata de un gusto adquirido. Sunbather de Deafheaven es una especie de excepción, ya que, con paciencia, no es necesario que te guste el metal en general para disfrutarlo. Es un álbum tan único y excepcional que el género se vuelve irrelevante en cuanto a su apreciación. ¿Es agresivo? Sí, muy. ¿Es inquietante? Sin duda. ¿Es asombrosamente hermoso? Absolutamente. Escuchar Sunbather es una experiencia como pocas otras, como entrar en un trance: te envuelve por completo en sus incontables texturas, en su variedad rítmica y en el alarido cautivador de George Clarke; te envuelve en un sueño que tienes la fortuna de estar despiertx para disfrutar. Sunbather es, sin duda alguna para mí, una obra maestra, un clásico contemporáneo y una escucha obligada.


Jorge Drexler // Salvavidas de hielo (2017)

por Mariana Sánchez

Yo no soy de aquí, pero tú tampoco. De ningún lado del todo, y de todos lados un poco.


Una vez más, la selección de este álbum no creo que pueda ser tomado en cuenta como una generalidad, pero definitivamente vino a formar una parte importante de la última fracción de mi década. En esta última publicación discográfica, Drexler nos sorprende una vez más con una serie de 11 canciones que, aunque nunca abandonan sus características tonadas y formas rítmicas, muestran una nueva faceta del compositor, una faceta claramente más dirigida a las nuevas generaciones. Acompañado siempre por su guitarra y algún bajo, guitarra eléctrica y/o percusiones simples, sus canciones, como poemas, nos cuentan historias de amor que a la vez ocultan otras historias e imágenes (o viceversa) con su voz melosa varias veces acompañada por la de otras artistas, sus coros dulzones que te obligan a mover alguna parte del cuerpo y tararearlos tras la segunda repetición. Aunque sus letras no siempre son de felicidad y amores de novela, y aunque con varias de las canciones, aun a la enésima vez de escucharlas, se me hace un nudote en la garganta y casi siento que no las puedo cantar, el escuchar este álbum siempre me deja animada, con una sonrisa y ganas de bailar y hacer música.


Lana Del Rey // Norman Fucking Rockwell! (2019)

por Clara Hoffmann de Buen

Creo que hay un momento en la vida de cualquier mujer adolescente que forma parte de la generación “z” o “millennial”, en el que Lana Del Rey parece ser la única persona que nos entiende. ¿Quién más puede escribir frases tan distantes y romantizadas, pero aun así parecen atacar la más íntima parte de ti? Nadie. Solamente Lana Del Rey. Norman Fucking Rockwell! es, en mi opinión, el mejor álbum de Lana Del Rey. Esconde los temas sombríos por los que fue tan criticada en el pasado detrás de metáforas y alegorías, e ilustra momentos tan entrañables e intrínsecos de forma delicada y sensible. No hay ni una canción que parezca estar porque sí, es un álbum dirigido a una audiencia madura, familiarizada con el material del artista. Incluye nuevas versiones de clásicos como “Summertime Sadness” y canciones que ya habían sido publicadas, como “Mariners Apartment Complex” y “Venice Bitch”. Sin embargo, es fácil percibir al resto del álbum como la culminación del talento musical de Lana Del Rey. Algunos dirían que es The Next Best American Record. Guiño.


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