Luficer on the Sofa - Spoon

Actualizado: 28 mar


*usamos una escala del 1 al 7 para calificar nuestras reseñas

Spoon vuelven a sorprender con Lucifer on the Sofa, el décimo álbum de estudio de la banda. Dicen que más sabe el diablo por viejo que por diablo, y Spoon nos lo demuestra con un disco maduro y bien mezclado que comprueba que la mejor música sigue siendo la hecha en casa con una receta sencilla. Después del sonido futurista de Hot Thoughts (2017) y una exitosa gira que concluyó en 2018, la banda regresó al estudio de grabación en Austin, Texas, y comenzó a preparar este nuevo disco que, la verdad, se disfruta enormemente. El álbum, con el sello de Matador, tiene diez canciones y contó con la producción de Mark Rankinen, quien ha trabajado con artistas como Harry Styles (Fine Line, 2019), Weezer (Weezer, 2019) y Queens of the Stone Age (...Like Clockwork, 2013, y Villains, 2017). De hecho, parece que Lucifer on the Sofa estuvo listo desde 2020, pero la pandemia retrasó la fecha de lanzamiento y tuvimos que esperar hasta el pasado 11 de febrero para poder escucharlo completo.

El conjunto texano ya nos había dado una probada de lo que se venía. A finales del octubre pasado anunciaron el título del álbum y pudimos escuchar el primer sencillo, “The Hardest Cut”, que llegó acompañado de un video musical cuyas escenas parecen extraídas de una película de terror. Su final advierte que éste es sólo el comienzo de una serie narrativa. El segundo sencillo, “Wild”, llegó en diciembre con un video que recuerda a los westerns clásicos. La promoción del disco terminó tres días antes de la fecha prometida con el lanzamiento del tercer sencillo, “My Babe”.

En términos generales, Lucifer on the Sofa tiene un sonido muy fresco y reminiscente de los clásicos del rock. Particularmente, fascina su sencillez. Realmente se escucha como cuatro sujetos tocando juntos, orgánicamente, sin producciones espectaculares ni grandes experimentos. Con este nuevo proyecto, los chicos de Spoon querían un sonido más propio de las presentaciones en vivo, y creo que lo lograron; aquí hay diez canciones perfectas para un concierto. Las guitarras distorsionadas se conjugan muy bien con la voz rasposa de Britt Daniel; los riffs y los solos de guitarra son deliciosos; la batería es ruda y las líneas de bajo sitúan al escucha en un Ford Thunderbird color rojo Coca-Cola, descapotado y a toda velocidad por las carreteras texanas.

A mi juicio, esta sensación encaja perfecto con el arte del álbum y el de los sencillos: el estilo minimalista y crudo de las ilustraciones conjugado con la paleta igualmente simple y cálida; el naranja y el negro, que se anuncian en la letra de la primera canción, “Held”. De hecho, ésta no es una canción de Spoon, sino un cover de Smog, pero es un inicio ideal.

“The Hardest Cut”, la siguiente canción, fue una excelente elección para anunciar el disco, un resumen genial de lo que está por venir en las ocho canciones que le siguen. Según el propio Daniel, su sonido está inspirado en canciones de The Who, The Doors, Led Zeppelin y otros referentes del rock clásico, lo cual definitivamente te hace sacudir la cabeza. Ésta es probablemente mi canción favorita de todo el disco. “Wild” es, por otro lado, una de las canciones más profundas. Su tono, aunque todavía rockero, es un poco más melancólico, la voz de Britt Daniel llega a ser clamorosa y la letra aborda la ansiedad que produce el ritmo acelerado del mundo, el bombardeo constante de publicidad y el “salvajismo” de la vida moderna.

“On the Radio” es otro track que vale la pena destacar. La canción empieza con un piano estruendoso y vivaz al estilo de Ray Charles que me recordó al rock de los 50 y los 60. Ésta me parece una gran forma de comenzar una canción referente a la conexión con el mundo —como dijo Alex Fischel (guitarrista y pianista de la banda)— y a la mutabilidad del tiempo. Para la banda, el sonido de esta canción recuerda a Iggy Pop o a David Bowie.

“Lucifer on the Sofa” también es el título del último tema del disco. Ésta es una canción de exploración interna. Esta introspección ya se había explorado brevemente en “On the Radio” con la línea “They say how come you still play that game, John Britt?”, pues éste es el nombre del vocalista, y pareciera que Daniel hace una referencia a ello al inicio de “Lucifer on the Sofa”:

Lucifer on the sofa

Staring at you

You’ve been counting weekends

Never getting dressed

Speaking in third person

Trying to forget

Britt Daniel reconoció que él mismo es ese Lucifer en el sofá, aunque realmente podría ser cualquiera. Es evidente el desdoblamiento que precede a la difícil confrontación con uno mismo. La canción habla de la desidia, del ennui y la inacción, pero también de un deseo por superarlos, por dejar el pasado atrás y seguir adelante. Sin duda, muy acorde con los tiempos que vivimos, aun cuando la canción fue escrita, según la banda, antes de la pandemia. Bien dicen que los artistas suelen tener dones de clarividencia.

En medio de la vorágine que vivimos, Lucifer on the Sofa es muchas cosas: es un western, es un thriller, es un concierto masivo y es una íntima sesión de ensayo, es verse al espejo, es dejarse llevar, es un disco genial para este road trip llamado vida. Pero, sobre todo, este disco es una bocanada de aire fresco, producto de una larga carrera, de un proceso de maduración y una cosecha excelentes. Me encanta que Lucifer on the Sofa demuestra que, frente a una industria musical formulaica y casi prefabricada, todavía es posible hacer música con un par de guitarras y una batería, sin más.


Canciones favoritas: "The Hardest Cut", "Wild", "Lucifer on the Sofa"

Menos preferidas: "Satellite", "Feels Alright", "My Babe"

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